viernes, 20 de noviembre de 2015

Pechuga de pollo braseada sobre crema de mango al azafrán

Esta es de las recetas que con poquísimo gasto te luces sí o sí. Basta detenerse un minuto en la presentación y éxito conseguido.
Es rápida, facilísima, con una mezcla de sabores agridulces riquísima, mientras que el toque del azafrán eleva el plato a nivel gourmet.
La clave está en el punto justo de la pechuga y en la salsa. Yo he utilizado caldo en lugar de nata para darle textura y sabor, primero porque la nata de arroz es dulce y con el mango iba a salir caramelo, y segundo por ahorrar calorías. De todas formas, si os gustan las salsas cremosas, usad nata que le dará un toque excepcional.
En cuanto a los mangos, no son los de Burkina Faso como recomienda mi admirada experta en mangos, mangas y otros especímenes Elena Armengot, pero los de la costa tropical granaína han salido airosos del empeño.
Fijáos qué pintaza







Ingredientes (4p):

  • 4 pechugas de pollo limpias y enteras (si son pequeñas) o 3 si son más hermosas.
  • 2 mangos maduros.
  •  1 taza de caldo de pollo para la crema o nata si no tienes problemas de lactosa.
  • unas hebras de azafrán.
  • zumo de 2 limones.
  • tomillo, aceite, sal.

Elaboración:

  1. Poner las pechugas en un bol y cubrir con el zumo de los limones y tomillo picado. Tapar y dejar macerar un par de horas en la nevera.
  2. Pelar los mangos y quitarles el hueso. Diluir las hebras de azafrán en el caldo (o nata) templado. Dejar enfriar del todo.
  3. Triturar la pulpa del mango en la batidora añadiendo el caldo o nata suficientes para que quede una textura cremosa, no demasiado líquida. Añadir un poco de sal al gusto. Es para matizar el dulzor del mango, pero si lo prefieres muy dulce, no lo sales.
  4. Escurrir la pechuga de la marinada y hacerla en una plancha: primero a fuego fuerte para dorarla y luego bajarlo a fuego medio para que se haga por dentro, pero que quede un pelín rosita para que esté más jugosa. El tiempo, depende del grosor de la pechuga. Calcular unos 10 mts más o menos. Bañar con un poco de la marinada si veis que se quema demasiado.
  5. Servir: extender sobre un plato un cucharón de la crema de mango y disponer encima la pechuga loncheada o entera. Adornar con hebras de azafrán o en polvo el plato si se quiere dar una presentación más aromática y atractiva.

martes, 3 de noviembre de 2015

Bizcocho de cacao con peras

¡Qué rico este bizcocho! ¡Qué casero! ¡Qué jugoso!
Aprovechando que las peras y manzanas tienen su mejor temporada en otoño, y que estos días tormentones pedían a gritos una merienda calentita, os propongo este bizcocho sin complicaciones, tirando de fondo de despensa y con una combinación de sabores que me encanta: las peras con chocolate.



En lugar de hacerlo con chocolate fondant, que está muy rico y untuoso, pero azúcar y calorías para poner en marcha un tren, he optado por el cacao en polvo: le da el sabor del chocolate pero controlo el azúcar, añadiendo la cantidad que me interesa, y evito las trazas de gluten o lactosa habituales. 
¿A que apetece?



Ingredientes:

  • 150 gr de margarina vegetal (o mantequilla para los no lactoseros) 
  • 100 gr harina de arroz+ 50 gr de Maizena (para los no celíacos, harina de repostería la misma cantidad).
  • 3 huevos medianos o 2 grandes.
  • 3 cucharadas soperas de cacao amargo en polvo sin gluten (yo uso Valor).
  • 120 gr de azúcar (en teoría son 150 gr pero lo he reducido porque no me gustan los bizcochos demasiado dulces y las peras ya son dulzonas. No ha habido problemas ni en tamaño ni cocción al reducir peso del azúcar).
  • 3 peras no muy maduras peladas y cortadas en dados.
  • 1/2 sobre de levadura sin gluten o 1 cucharada sopera.
  • 1 pellizco de sal.
  • Azúcar glas para decorar.

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 180º calor arriba y abajo. Engrasar un molde alargado de 1 l de capacidad y forrarlo con papel de horno.
  2. En un bol, batir la margarina con el azúcar hasta que esté cremosa. Añadir los huevos, de uno en uno y batir hasta que estén incorporados y cojan volumen.
  3. En otro bol tamizar las harinas y el cacao. Añadir la levadura y un pellizco de sal. Agregar al bol de los líquidos, mezclando sin batir, hasta que esté la harina incorporada. 
  4. Por último, echar los dados de pera y remover con cuidado para que no se rompan (no os preocupéis si se van al fondo como me ha pasado a mi).
  5. Cocer en el horno 35-40 mts aproximadamente (pinchar con una brocheta para ver si está hecho). Cubrir con papel aluminio a media cocción si se dora demasiado.
  6. Sacar, dejar unos minutos en el molde. Desmoldar y dejar enfriar en una rejilla. 
  7. Espolvorear con azúcar glas una vez frío.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Choco a la plancha con calabacín y vinagreta de almendras

Aunque se supone que este plato es más de veranito yo lo hago todo el año porque me encanta. Está riquísimo, es ligero, barato, sano. Lo tiene todo.
Podéis cambiar las verduras, usar calamares en lugar de chocos, cambiar las hierbas del aliño al gusto...Versatilidad a tope.


Como veis en la foto, más que un choco (sepia) es lo que llamamos en Andalucía una castañuela, un choquito más pequeño y redondeado, ideal para plancha porque se hace antes y queda más tierno.
Si usáis calamares, si son pequeños, no hace falta hacerles los cortes, pero si son de los grandes, hacédselos porque así no se encogerán y no quedaran tiesos.

Ingredientes:

  • 1/2 kg de chocos medianos
  • 1 calabacín grande o 2 medianos verdes
  • 2 tomates
  • 50 gr de almendras tostadas
  • Aceite de oliva, limón, pimienta y sal.
  • 1 manojo de perejil fresco.

Elaboración:

  1. Preparar una vinagreta con 3 cucharadas de aceite, 2 de zumo de limón, pimienta y sal. Batir hasta emulsionar. Reservar.
  2. Limpiar los chocos intentando mantener las patitas pegadas al cuerpo. Hacerles unos cortes en el lomo en forma de rombos para que se hagan bien en la plancha. Si el choco es muy grande, cortarlo en tiras anchas e igualmente hacerles los rombos.
  3. Cortar el calabacín en láminas finas y escaldarlo en agua hirviendo con sal 30 segundos o 1 mt, depende de como lo quieras de blandito. A mi me gusta al dente. Escurrir y reservar.
  4. Quitar la piel y las pepitas a los tomates (opcional, depende de ganas) y cortarlos en dados pequeños.
  5. Picar el perejil (cantidad al gusto).
  6. Picar o moler las almendras y añadirlas a la vinagreta junto al tomate y el perejil. Remover.
  7. Calentar la sartén o una plancha al tope de temperatura, echar unas gotitas de aceite y hacer los chocos 1 mt. por cada lado. Esto es fundamental. Como los dejéis más tiempo se ponen duros como suela de zapato.
  8. Poner los calabacines en fondo del plato, el tomatito, y encima el choco. Aliñar con la vinagreta y servir de inmediato.

lunes, 5 de octubre de 2015

Pan de ciruelas pasas a la naranja sin gluten

Este es uno de mis panes favoritos, entre otras cosas porque es el compañero ideal de la bebida habitual de mis desayunos, un fresco té verde. Y también combina a la perfección con el cafelito de la tarde en plan británico untado con mantequilla, aunque yo no soy de untes.
Me encanta el dulzor de las ciruelas pasas y el sabor a naranja. Si le añadimos el crujiente de las semillas de amapola, es una verbena cada bocado.
Recién hecho espectacular, pero congela muy bien rebanado. Sólo hay que poner la rebanada sin descongelar en el tostador y a disfrutar. 


Las cantidades de harina y líquido son para un pan sin gluten. Para hacerlo con harina de trigo u otra con gluten habría que reducir líquidos y prolongar amasados. Pero como no suelo hacerlos, no me atrevo a ofrecer adaptación. Pero doy idea de combinación de ingredientes que es muy rica.
Esta vez lo he hecho en horno, pero también queda genial en panificadora sin cambiar cantidades. 

Ingredientes:

  • 350 g de harina sin gluten, yo, Proceli.
  • la ralladura de 1 naranja.
  • El zumo de 2 naranjas y lo que reste de agua hasta llegar a 400 ml.
  • 1 sobre de levadura en polvo para pan sin gluten.
  • 2 cucharadas de xantana (yo la pongo en sustitución del huevo, porque no me gusta en panes. Si prefieres usar el huevo, reduce la cantidad de líquido a 350 ml).
  • 30 gr de aceite o margarina vegetal ablandada.
  • 2 c. soperas de azúcar moreno.
  • 1 cucharadita de sal.
  • 150 gr de ciruelas pasas sin hueso troceadas.
  • 2 c. soperas de semillas de amapola.

Elaboración:

  1. Mezclar el zumo y el agua (si es necesaria) con el aceite.
  2. Tostar las semillas de amapola en una sartén sin grasa, un par de minutos, hasta que crujan.
  3. Mezclar en un bol la harina con la xantana, la ralladura de naranja, la sal, las semillas de amapola, el azúcar y la levadura. Hacer un hueco en el centro y agregar los líquidos. Amasar con los ganchos de amasar de la batidora durante unos 5 minutos a velocidad baja (las harinas sin gluten no necesitan amasados prolongados porque no tienen que liberar gluten, precisamente). Añadir las ciruelas pasas e integrarlas con suavidad en la masa. También puedes hacerlo en la panificadora en el programa masa que incluye levado.
  4. Untar con un poco de aceite un molde de cake y verter la masa (como es un pan rápido no hay lugar de darle forma). Dejar que leve hasta que haya doblado su volumen, en un lugar cálido y sin corrientes. Yo lo pongo dentro del microondas precalentado durante 5 mts. El tiempo de levado dependerá de la temperatura de tu cocina. A mi me tardó 1 h y cuarto más o menos, pero es que Sevilla es muy cálida. Calcula 1 h y media -2 h.
  5. Precalentar el horno a 200º con un bol de agua en la base. Pincelar,si se quiere, la superficie del pan con un poco de leche (yo de arroz) y cocer unos 30-40 mts aprox. a 200º, calor de abajo.
*También se puede hacer en panificadora, en el programa sin gluten.
*Fuente: adaptado de "200 recetas de pan de Joanna Farrow"

lunes, 28 de septiembre de 2015

Pastel de pollo y champiñones en salsa de pasas al whisky (microondas)

Cansada de verano ya e, increíble en mi, con la imaginación culinaria bajo mínimos, aburrida de recetas que ni pesen ni den calor; rogando al cielo que descargue algo de lluvia que me sirva como justificación para poner un guiso y olvidarme del tedioso "¿Qué pongo mañana de comer?", que también nos pasa a los cocinillas, no creáis.
En estas andábamos cuando propuse en casa un pastel de carne: baratito, rápido, se ensucia poco...Rotundo no.
Claro, la imagen es la del clásico rollo de carne de nuestras madres, con el huevo duro en medio y algún que otro pitraco de origen desconocido que se te quedaba de ocupa en la tercera muela según se entra.
No estoy dispuesta a rendirme y adorno mi propuesta: de pollo, con champis, sin huevo duro, en microondas ...(observo que voy doblegando voluntades), con salsa al whisky......Aceptado!

Y he de decir que rebañado y repetido en varias ocasiones. Salió muy rico y bastante jugoso.
Lo hice en bol de pirex porque mi molde de cake para microondas es modelo "La familia y uno más" y se me iba a quedar achaparradote con estas cantidades, pero lo suyo es que lo hagáis en molde alargado porque queda más mono y se rodaja mejor.



Lo he acompañado con unos pimientos del piquillo por aprovechar una lata abierta, pero le pega todo lo que queráis ponerle. Las aceitunas negras son antojo de aquí mi circunstancia, "por aprovechar otra lata", y curiosamente no desentonaban para nada. Es más, creo que si las ponéis en la mezcla de la carne saldría aún más sabrosa.


Por cierto, comentaros que esta salsa está de muerte y es la que suelo usar para la tortilla de patatas en salsa. No digo ná...

Ingredientes:

  • 250 gr pechuga de pollo.
  • 150 gr jamón York en taquitos.
  • 300 gr de champiñones.
  • 1/2 cebolla.
  • 1 diente de ajo.
  • 1 huevo
  • 1 vaso de leche de arroz
  • 85 gr de miga de pan sin gluten
  • Sal, pimienta, tomillo, aceite.
Salsa al whisky:
  • 1/2 cebolla.
  • 2 ajos
  • 1 puñado generoso de pasas
  • 1 cucharadita tomillo seco
  • 2 cucharadas soperas de miel
  • 3 tazas de caldo de pollo o verduras
  • 1 vasito de whisky
  • 1 cucharadita de guindilla molida
  • aceite, sal, pimienta.


Elaboración:


  1. Picar la cebolla y los ajos en picadora.
  2. Picar la pechuga de pollo y el jamón york en la picadora (o que lo hagan en la carnicería)
  3. Lavar y trocear los champiñones.
  4. En una sartén con un poco de aceite, fuego medio-suave, rehogar la cebolla y el ajo hasta que se ablanden y cojan un poco de color. Añadirles los champiñones y dorar hasta que suelten su agua. Escurrir del aceite.
  5. En un bol, mezclar la carne picada y el jamón York, el huevo y la miga de pan con un poco de la leche de arroz. Agregar el salteado de verduras, el tomillo y salpimentar. Remover todo bien.
  6. Poner esta mezcla en un molde engrasado apto para microondas (pyrex o silicona) y tapar con film. Pinchar. Cocinar a 640 W de potencia 15-20 mts. Terminada la cocción, sin quitar el film, poner un peso encima (una caja de leche o una lata grande valen) para que el pastel quede compacto y no se deshaga al cortarlo.
Salsa:
  1. Dorar la cebolla picada en un poco de aceite. Cuando casi esté blandita, añadir los ajos picados y las pasas. Dejar que rehoguen un momento y echar el tomillo, la guindilla, la sal y la pimienta. Remover rápido y agregar la miel disuelta previamente en el whisky.
  2. En cuanto recupere el hervor, añadir el caldo. Dejar hervir un par de minutos, retirar del fuego y enfriar. Pasar por la batidora.
  3. Es una salsa tibia.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Bizcochito de naranja con sirope en microondas

Yo era muy reacia a los bizcochos en microondas porque salían más pálidos que la familia Monster y sin la costra crujiente que, vamos a ser sinceros, es lo más rico de un bizcocho.

Pero dados los rigores climáticos de mi tierra en Agosto a los que se une el "rigor mortis" de la economía casera (cualquiera hace ahora un bizcocho en el horno, te sale a precio de nécora. Y no se va a poner una a hornear magdalenas a las 3 de la mañana para aprovechar tarifa valle. Para eso monto una panadería) me obligo a leer el manualito de instrucciones de microondas que permanecía más virgen que el libro de matemáticas de 6º de EGB.

Y cuál no será mi sorpresa cuando veo unas cuantas recetas apañadas de bizcochos clásicos y sencillos, para quitar el mono de meriendas "migadas" en café.


Tengo que advertir al personal que mi microondas es también horno de convección, un Combi. Funciona supuestamente como horno normal de aire (aunque no tiene la potencia de un horno convencional) más la rapidez del microondas, con lo que el bizcocho ha salido más doradito que si fuera solo en micro.

Yo pongo la receta para un Combi. Si la hacéis sólo en microondas, dependerá de cada modelo (leeros las instrucciones, sed aplicados ;), pero con estas cantidades, calculo que a 800 W en unos 8-10 mts estará más que hecho (empezad primero con menos tiempo e id aumentando si no está cuajado). No os preocupéis si sale "rostro pálido" porque el almíbar le pondrá la sesión de rayos UVA.
Si queréis hacerlo en horno convencional, 180º, 30 mts aprox.



En casa aún estamos flipando de lo rico y jugoso que ha salido. Como uno de soletilla. Claro, que la cantidad de huevo respecto a la de harinas hace que muerdas nubes.

Ingredientes (4p):

  • 100 gr de mantequilla o margarina vegetal
  • 100 gr de azúcar
  • 100 gr de harina sin gluten Mix Dolci de Schär (con harina de trigo, misma cantidad)
  • 30 gr de almendras molidas
  • 3 huevos.
  • 1 cucharada sopera rasa de levadura en polvo sin gluten.
  • 1 pellizco de sal.
  • ralladura de 1 naranja pequeña.
Almíbar:
  • el zumo de 2 naranjas
  • 1 cucharada sopera de corteza de naranja rallada.
  • 50 gr de azúcar glas.

Elaboración:

  1. Engrasar un molde de cake pequeño-mediano de pyrex o loza o silicona que pueda ir al microondas, y forrarlo con papel de horno.
  2. Fundir la margarina en un bol en el micro 20 segundos a 100W. Dejar enfriar.
  3. Precalentar el horno en modo combi (convección + microondas): 180º+100W
  4. Mezclar en un cuenco la harina tamizada con la levadura, el azúcar, las almendras molidas y el pellizco de sal.
  5. Batir con varilla manual o eléctrica en otro bol los huevos con la margarina fundida y la ralladura de naranja, hasta que aumenten de volumen. Mezclar con el bol de la harina hasta que quede una pasta uniforme, sin grumos. 
  6. Verter en el molde, y cocinar a 180º+100W durante 15 mts. Pincha con una brocheta en el centro. Si aún no está hecho, ponlo 5 mts más (a mi me tardó 20 mts. Depende del calor que transmita el molde). Sacar del horno, esperar 5 mts y desmoldar sobre rejilla.
  7. Almíbar: Mezclar el azúcar glas con el zumo de naranja y la ralladura en un bol. Cocer a potencia MAX en microondas durante 1-2 mts para que se disuelva el azúcar. Remover bien.
  8. Poner debajo de la rejilla del bizcocho una bandeja. Pinchar la superficie del bizcochito con tenedor o brocheta y rociar con el almíbar caliente. Recoger el que caiga en la bandeja y repetir la operación hasta que no quede más. Dejar enfriar varias horas antes de servir para que se empape bien. 
  9. Si sobra, que lo dudo, meter en la nevera, que sigue estando blando y jugoso.

lunes, 17 de agosto de 2015

Pastel de merluza, calabacín y pimientos asados

Otra receta fresquita para los rigores del verano.
A poco que sigáis el blog comprobaréis lo que nos gustan en casa los pasteles salados. Yo los veo como una evolución de la insuperable tortilla de patatas, pero más variados y completos. Y con menos grasas, que eso también hay que tenerlo en cuenta.
Lo genial de estos pasteles, aparte de que los dejas hechos el día antes y tienes solucionados el almuerzo o cena del siguiente, es que puedes mezclar los ingredientes que te apetezcan con huevos (para 4-6 personas la misma proporción, 3 o 4 dependiendo del tamaño), horno o microondas, y listo.

En este caso, haciendo cocina de "aprovechamiento" que está ahora tan de moda, he arramblado con lo que había en nevera tras vacaciones y le he añadido el calabacín porque me gusta siempre un toque verderón. La salsa, sin complicaciones: una mayonesa ligerita con el toque de albahaca (incluso la podéis usar de bote y picarle igualmente las hierbas que tengáis a mano).
Objetivo: poco trabajo, resultado rico, muy sabroso y fresquito, que es lo que apetece en Agosto.


¿Veis la textura súper jugosa en la foto? Es casi una mousse de suave. Se come sin sentir. Para personas mayores con problemas de masticación y colarle pescado a los niños viene ideal.


Ingredientes:

  • 1 cebolla pequeña.
  • 1 bote pequeño de pimientos asados (por supuesto, pueden ser pimientos rojos asados en casa o pimientos del piquillo).
  • 1 calabacín grande o 2 pequeños.
  • 400 gr de filete de merluza sin piel congelados (o cualquier otro pescado blanco que tengáis a mano).
  • 3 huevos grandes.
  • mayonesa.
  • 4 hojas de albahaca.
  • Perejil picado.
  • Aceite, sal y pimienta.

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 180º calor arriba y abajo
  2. Lavar y pelar el calabacín. Cortarlo en dados pequeños.
  3. Enguajar los pimientos asados y trocearlos.
  4. En una sartén con un poco de aceite sofreir la cebolla muy picadita hasta que empiece a tomar color.
  5. Añadir el calabacín y sofreir hasta que suelte agua y empiece a ablandarse. Agregar los pimientos asados, sal y pimienta. Dejar que se haga un par de minutos más, retirar y enfriar.
  6. Desmenuzar los filetes de merluza.
  7. Batir los huevos con el perejil picado. Agregar la merluza y el sofrito. Remover y rectificar de sal si fuera necesario.
  8. Engrasar un molde de cake de 1L de capacidad y forrarlo con papel de horno. Verter el la pasta del pastel, alisar y cubrir con papel de aluminio que no roce.
  9. Hornear unos 45- 50 mts a 180º o hasta que esté cuajado (comprobar con una brocheta). Si queréis que se dore un poco, quitar el papel aluminio los últimos 5 mts.
  10. Sacar del horno, dejar enfriar en una rejilla sin desmoldar. Meter en la nevera sin sacar del molde para que no pierda la forma, al menos durante 3-4 horas. Desmoldar en el momento de servir.
  11. Mayonesa de albahaca: Hacer una mayonesa y una vez ligada, trocearle unas hojas de albahaca y dar un par de toques con la batidora.

viernes, 14 de agosto de 2015

Canelones de ensalada al pesto

Yo era tan "pastera" que parecía nacida a los pies del Vesubio. Una cosa mala. 
Sin embargo, desde que me diagnosticaron la intolerancia al gluten, apenas la pruebo. No sé si es porque las pastas sin gluten que he encontrado no están conseguidas o porque al ser de maíz en su mayoría me resultan muy pesadas y las de arroz, gomosas. Además, para comer pasta de arroz prefiero el arroz per se, que está más rico y tiene mejor textura.

Pero bueno, vi por ahí una receta parecida a esta y me pareció divertida, ligera, en contraposición a las contundentes y calientes salsas que suelen llevar lasagnas y canelones. Así que la adapté a mi gusto et voilá! 



Podéis montarla en forma de lasagna si queréis, que también quedará muy bien. 
La gran ventaja de este plato, que es completo: tiene las proteínas, verduras e hidratos todo en uno, está muy rico y se come en un bocado. Ideal para cena rápida y vistosa.


Ingredientes (4p):

  • 12 placas de canelones sin gluten (yo he usado placas de lasagna para que me cupiera el relleno bien).
  • 1 bolsa de ensalada variada
  • 1 aguacate maduro.
  • 14 gambitas.
  • 1 tomate grande.
  • 40 gr de piñones
  • 50 gr de parmesano (yo no, por supuesto)
  • 100 ml de aceite de oliva
  • sal
  • ramitas de perejil
  • unas gotas de zumo de limón.

Elaboración:

  1. Cocer las placas de canelones en agua con sal. Extenderlas sobre un paño para que  se sequen.
  2. Cocer las gambitas en agua con sal y 1 hoja de laurel. Pasarlas inmediatamente a un bol con agua fría e hielo para cortar la cocción (si usas gambas congeladas y peladas, saltéalas simplemente en una sartén). Pelarlas cuando estén frías. Reservar.
  3. Pelar el aguacate, cortarlo en cuadraditos y rociar con el zumo de limón.
  4. Lavar y trocear en cuadrados el tomate (si quieres, escáldalo y quítale la piel).
  5. Hacer una ensalada con las hojas de lechuga, el tomate, aguacate y gambas. Aliñar con un poco de aceite, limón y sal.
  6. Rellenar los canelones con la ensalada.
  7. Pesto de perejil: triturar en la batidora el perejil lavado y troceado con los piñones, el parmesano si se pone y el aceite hasta formar una pasta.
  8. Aliñar los canelones con el pesto y servir fría. 

lunes, 15 de junio de 2015

Salmorejo de espárragos



Era de rigor que subiese una receta de salmorejo al blog, teniendo en cuenta que hace tiempo que estamos en temporada de calores y es lo cotidiano en los hogares andaluces.
A lo mejor me corréis a gorrazos al ver un salmorejo de espárragos en lugar del clásico de tomate o me hacéis la ola cuando lo probéis, que todo puede ser, pero ya os advierto que está de muerte y que se rige por los rigurosos cánones de las sopas frías según Biblia Andaluza.

Lo digo porque en la blogosfera hay encendidos debates entre puristas de gazpachos y heterodoxos de la novelería que cometen más atropellos que los del Flamenco-fusión.

Teniendo muy presente la definición de la RAE de gazpacho (hela aquí)
gazpacho.
(Quizá del ár. hisp. *gazpáčo, y este del gr. γαζοφυλάκιον, cepillo de la iglesia, por alus. a la diversidad de su contenido, ya que en él se depositaban como limosna monedas, mendrugos y otros objetos).
1. m. Género de sopa fría que se hace regularmente con pedazos de pan y con aceite, vinagre, sal, ajo, cebolla y otros aditamentos.
2. m. Especie de migas que las gentes del campo hacen de la torta cocida en el rescoldo o entre las brasas.

A Dios pongo por testigo que esta receta se ciñe al concepto y evita tremendas herejías de mayonesas y natas que agregan los modernos de la "cocina de autor" para, según dicen, "aterciopelar" la textura. ¡Tela marinera! ¡Y se quedan tan panchos!


La única novedad que presenta es huevo duro para espesar en lugar de pan remojado.¡¡Mucho mejor porque no tiene gluten y además engorda menos!!

La receta se la vi al fenómeno de Enrique Sánchez, el cocinero de Canal Sur, que además de ser salaísimo, cocina de nuestra tierra y sin tonterías. Yo sólo he cambiado los espárragos verdes de lata por frescos, porque estamos en temporada y los había conseguido buenísimos en el mercado. Pero en la receta os pongo también la opción de lata.



El acompañamiento también lo he variado un poco. Al lado del tradicional picadillo, lo sirvo en chupitos con fresas porque me encanta la buena combinación que hacen con los espárragos. Sí, sí, ya sé que choca, pero si eres atrevido, pruébala que te va a sorprender.

Ingredientes:

  •  2 manojos de espárragos verdes o 2 latas de los mismos.
  • 1 bote pequeño de espárragos blancos.
  • 1 huevo cocido.
  • 1 diente de ajo, aceite de oliva virgen extra, sal y vinagre de sidra.
Guarnición:
Tomate, pimiento verde, cebolleta, gambas cocidas o lata de atún. Fresas.

Elaboración:

  1. Si se hace con espárragos frescos: Pelar los espárragos ligeramente con el pelaverduras, quitar la parte del tallo más dura y cocer enteros en agua con sal durante 5 mts. Sacarlos y poner en un bol con agua con hielo para que mantengan el verde y quede bonito el salmorejo. Escurrir.
  2. Poner el huevo duro en el vaso de la batidora, agregar 1/4 vaso de aceite de oliva, unas gotas de vinagre, el ajo y sal. Triturar. Añadir los espárragos blancos bien escurridos y seguir triturando.
  3. Trocear los espárragos verdes, reservando las yemas para decorar con el picadillo, y añadirlos al vaso. Triturar, agregando un poco de agua si la mezcla está demasiado espesa, pero no mucha. Tened en cuenta que es un salmorejo, no una crema ni gazpacho que quedan más fluidos. Pasar por el colador o el chino para que quede bien fino y sin rastro de hebras.
  4. Hacer un picadillo con los tomates, pimientos, cebolletas. Añadirle las gambitas cocidas y las yemas de espárragos. Si se quiere, aliñar con un poco de aceite, vinagre y sal, aunque ya el salmorejo lleva.
  5. Mi alternativa de chupitos: hacer mini brochetas de fresas y gambas. 

martes, 2 de junio de 2015

Ensalada tibia de rape con alcachofas a las hierbas

Seguimos con platos de poco esfuerzo para la inapetencia gástrica y cocinera que se cierne sobre el solar patrio cuando llegan las calores.
Yo la llamo ensalada porque va con un aliño y tibia porque se sirve recién hecha.
Esta receta bien vale como un segundo de almuerzo tras refrescante gazpacho o como cena ligera, aprovechando los últimos coletazos de las sanas alcachofitas de primavera, los alcauciles en mi tierra, más pequeños y tiernos que las de invierno.

¡Y con la gran ventaja de que se puede tomar fría también! Se guarda en nevera y al día siguiente está estupenda. En este caso, en lugar de saltear las zanahorias, mejor cocerlas para que no se queden duras.

A mi me gusta darle un toquecito de frutos secos  por encima: nueces, almendras tostadas o pasas le vienen genial, pero se me olvidaron ponerlas para la foto ("la jambre", que es mu mala jejeje). El remate final de la aspersión del aceite de hierbas hace que cada bocado sea un jolgorio de sabor.



 Y admite otros pescados, incluso los azules. Con boquerones o sardinillas, por ejemplo, abrirlos, chorreón de aceite, unos minutos de horno ¡Et voilá! ¡Incluso unas sardinas de lata si estás bajo la "ley del mínimo esfuerzo" o en modo "no llego, no llego, no llego"!
Probadla y veréis cómo la repetís.


Ingredientes (4p):

  • 1 cola de rape congelada (si es fresca mejor, pero las congeladas dan mucho apaño).
  • 6-8 alcachofas.
  • 3 zanahorias
  • 1 manojo de cebolletas tiernas.
  • 1 limón 
  • 1 manojito de hierbas aromáticas frescas o secas (perejil, tomillo, orégano)
  • aceite de oliva, sal y pimienta.

Elaboración:

  1. Pelar las alcachofas, quitándoles los tallos y las hojas más duras de fuera. Cocer enteras en agua hirviendo con una rama de perejil y sal durante 8-10 mts. Escurrir, templar y cortar en cuartos. Reservar.
  2. Raspar las zanahorias y cortar en rodajas finas. Lavar las cebolletas y cortar también en aros. 
  3. Saltear ambas en una sartén con aceite hasta que queden blanditas, pero crujientes (mejor en un wok). Añadir las alcachofas y rehogar un par de minutos para que cojan sabor.
  4. Limpiar la cola de rape de la telilla que la recubre, cortar en rodajas no muy gruesas.
  5. Cuando le falten pocos minutos a las verduras para terminar,  marcar las rodajas de  rape en otra sartén con un poco de aceite hasta que estén hechas. (Yo jamás le echo sal ni pimienta a los pescados, salvo a la merluza, que es más sosona. Me parece una contradicción, ya que ellos traen su propia sal en su carne, y la mejor, el yodo. Añadir más es abusar)
  6. Hacer un aliño con las hierbas picadas, aceite, zumo de limón, sal y pimienta. Emulsionar bien.
  7. Poner en una ensaladera las verduras, agregar las rodajas de rape y rociar con el aliño. Servir enseguida.

lunes, 25 de mayo de 2015

Risotto de espárragos y gambas al vino blanco

Receta fácil, rápida, sabrosa, que gusta a grandes y pequeños, además de aprovechar los estupendos espárragos que están ahora en su mejor momento de una manera distinta, que siempre tendemos al tradicional "esparragao".

Y también para animar a aquellos que en su vida han comido un espárrago fresco porque siempre lo han visto en lata. Ya les digo que no hay color. Del sabor a hierba fresca, a tierra, del natural no queda ni rastro en la lata. Así que pónganse en modo Heidi y disfruten de los productos de la pradera primaveral :).

La receta no tiene ningún secreto salvo el toquecito del caldo: al hacerlo con las cáscaras de las gambas le da un subidón de sabor que no tendría si sólo le echásemos agua.


Ingredientes (4p):

  • 1 manojo de espárragos verdes frescos (o de lata si te es más cómodo).
  • 1/4 kg de gambas congeladas medianitas
  • 1 puerro
  • 300 gr de arroz
  • 1 vaso de vino blanco de calidad.
  • parmesano rallado (yo nothing de nothing, pero lo pongo para recordárselo al personal que disfrute).
  • 1 cucharada s. de margarina vegetal/mantequilla.
  • aceite de oliva, sal, pimienta, perejil fresco para espolvorear, 1 hoja de laurel.

Elaboración:

  1. Pelar las gambas guardando cabezas y cáscaras. Poner éstas en una ollita con agua que las cubra, sal y 1 hoja de laurel. Llevar a ebullición y cocer unos 10 mts. Colar el caldo y reservar.
  2. Pelar superficialmente con un pelapatatas los espárragos y trocearlos, desechando las partes más duras del tallo. 
  3. Lavar y cortar menudo la parte blanca del puerro. En una olla con un poco de aceite, pochar hasta que quede blando, unos 10 mts. Agregar el arroz, dorar 1 mt y agregar el vino. Dejar evaporar el alcohol unos minutos a fuego fuerte, bajar a fuego medio-bajo, salpimentar e ir añadiendo el caldo caliente a medida que lo vaya absorbiendo el arroz, removiendo a la par. 
  4. Cuando falten unos 7 mts para finalizar la cocción (el risotto suele estar en unos 18 mts o menos), agregar los espárragos y las gambas. Probar de sal y rectificar si es necesario.
  5. Una vez alcanzado el punto deseado, retirar la olla del fuego y añadir el queso quien lo ponga y la nuez de mantequilla/margarina. Remover con suavidad para que se derrita e impregne el risotto. Esto le dará un toque meloso espectacular. Servir caliente espolvoreado con perejil fresco.

lunes, 18 de mayo de 2015

Calamares rellenos de espinacas con pasas y piñones

Aunque ya había subido varias recetas de y con calamares (¡qué raro, calamares yo!) no había puesto ninguna de los susodichos habituales rellenos.
Y es que, a pesar de estar muy ricos, nos resistimos un poco a meternos en el fregado porque la que se monta en la cocina (la mía es un chisquete donde si pillas medio kilo ya no puedes abrir la puerta de la nevera) es de Atila jugando al coger.

No son nada difíciles, pero se ensucian tantos cacharros que nos da un poco de pereza. Yo los veo como receta ancestral, de esas en las que el tiempo se medía con relojes de antaño, que no marcaban horas sino momentos.
De hecho, cada vez se ven menos por los blogs de cocina y en las listas de tapas de los bares, donde formaban parte de la parroquia rellenos de carne picada o de huevo duro, lo más baratito.
A mi ese relleno me hace menos gracia porque está más seco y entacado (será porque lo inflan a pan rallado). Me gustan más con arroz o con verduras, como los que os traigo hoy, en los que el ligero dulzor de las pasas combina fantásticamente con el salobre del calamar.



El resultado bien merece la pena el rato que se pasa en la cocina, aunque da coraje tanto tiempo empleado para algo tan efímero, porque devoramos bien devorados.
Acompañados con un arroz blanco, comida de auténticos señores.

Ingredientes (4p):

  • 8 calamares medianos para rellenar.
  • 1/4 kg de espinacas congeladas.
  • 2 cucharadas de pasas sin hueso.
  • 2 cucharadas de piñones.
  • 2 vasos de caldo de pescado.
  • 1 cebolla.
  • 1 rebanada de pan sin gluten y sin corteza.
  • 1 huevo batido.
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce de la Vera.
  • aceite de oliva, sal.

Elaboración:

  1. Limpiar los calamares de piel y tripas. Picar las aletas y los tentáculos y reservar. Darle la vuelta (como un calcetín) al cuerpo del calamar (esto es para que no se revienten durante la cocción y se desparrame el relleno).
  2. Cocer las espinacas en agua hirviendo con sal durante 5 mts. Escurrir muy bien, picar y rehogar en un poco de aceite. Salpimentar y espolvorear con el pimentón. Añadir al final las aletas y tentáculos, las pasas y los piñones. Remover y apartar.
  3. Remojar la miga de pan el un vaso de caldo, escurrir y mezclar con el huevo batido y las espinacas, removiendo bien para hacer una pasta consistente.
  4. Rellenar los calamares con esta farsa, no hasta el borde porque cuesta cerrarlos y se pueden abrir. Dejar como 1 cm sin relleno. Cerrar los calamares con un palillo.
  5. Cortar la cebolla a plumas (tiras) y rehogar en una olla con un poco de aceite. Agregar los calamares y el caldo. Cocer a fuego bajo unos 15 mts. El fuego bajo es imprescindible si no queremos que los calamares se nos revienten. 
  6. Servir bien calentitos espolvoreando el plato con un poquito más de pimentón si se quiere.

martes, 12 de mayo de 2015

Cake salado de pavo y aceitunas

Cuando iba a zambullirme de lleno en la escritura de esta nueva entrada me he dado cuenta de que, a pesar de ser receta que nos encanta y repetimos en numerosas ocasiones con variantes, no había publicado ninguna en los dos años que llevo con el blog. ¿Cómo es posible?

Creo que la explicación se debe a que, generalmente, hago estos cakes salados para las cenas, porque apenas ensucian, son fáciles, con ingredientes de restos de nevera y se comen sin sentir (como que es raro que lleguen vivos al día siguiente). 



El grave problema de sacar fotos de recetas con nocturnidad  (y más con la pedestre cámara de un móvil) es que salen poco favorecidas, con ojeras del cansancio acumulado del día y la decoración de fondo, en bata y zapatillas. 
Impresentables hasta en un concurso de cocina de estudiantes emigrados.

Este cake no se libró de la nocturnidad, pero tenía tantas ganas de subirlo al blog para que vieseis lo rico y resultón que es, que encendí toda la candelería del salón para iluminarlo, sintiéndome como Stanley Kubrick rodando Barry Lyndon a la luz de las velas. Yo no soy digna ni de atarle las sandalias al maestro, pero creo que salió lo bastante apetecible como para animaros a hacerlo. 



Nota "gourmet": la receta lleva vino blanco. Si la van a tomar niños, sustituidlo por leche, pero si no es el caso, ponedlo sin miedo porque le da un sabor increíble, como de paté casero, que os va a sorprender.

Ingredientes (molde de 1 l.):

  • 150 gr de fiambre de pavo, o jamón york, o serrano, o lo que tengáis en casa, cortado en dados.
  • 100 gr de aceitunas verdes deshuesadas.
  • 200 gr de harina (yo Farina de Schär sin gluten)
  • 3 huevos.
  • 150 ml de aceite de oliva.
  • 100 ml de vino blanco o leche (yo le puse el vino, queda divino).
  • 115 gr de queso emmental rallado (yo no, obviamente).
  • 1 cucharada de postre de levadura (la de los bizcochos, no la de pan).
  • sal, pimienta y hierbas provenzales (frescas o secas).

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 180º calor arriba y abajo.
  2. Engrasar un molde de cake y forrarlo con papel de horno para que sea más fácil el desmoldado (basta con lados más largos).
  3. Escurrir las aceitunas del líquido de conservación y enjuagarlas bien, para que no estén muy saladas. Podéis dejarlas enteras o como yo, cortarlas en aros para que se distribuyan mejor por el pastel.
  4. Cascar los huevos en un bol e ir añadiendo la harina tamizada con la levadura poco a poco y mezclando con una cuchara de madera (no hay que batir huevos). Agregar el aceite y una vez incorporado, el vino blanco o la leche con las hierbas provenzales. Finalmente, echar las aceitunas, el fiambre y el queso quien le ponga. Salpimentar con cuidado que las olivitas ya son sabrosas de por sí. 
  5. Verter la masa en el molde y cocer durante 20 mts. Bajar la temperatura a 160º y continuar la cocción unos 30 mts más. Si se dorase demasiado, papel de horno por encima.
  6. Sacar el cake del horno y dejarlo enfriar dentro del molde unos 15 mts (si lo sacas antes, puede venirse abajo un poco). Desmoldar y servir a temperatura ambiente con ensalada.
Fuente: Cakes & Cie, de Florence Edelmann. Todas, absolutamente todas las recetas están ricas y salen geniales (y eso que las adapto sin gluten y sin queso!). Voy camino de fusilar el libro entero ;)

martes, 5 de mayo de 2015

Ensalada de pasta con pollo, brocoli y pimientos asados

Si las tiendas anuncian "Mid season" (el entretiempo de toda la vida) el loro no va a ser menos.
¿Y qué tiene que ver la gimnasia con la magnesia? Mucho. 

Esta propuesta podríamos calificarla como ensalada de entretiempo, ya que contiene una verdura tradicionalmente de invierno, el brócoli, que la mayoría de la gente cocina en caliente, al modo de sus primas, las coles y coliflores.

Pero como gracias a los invernaderos hoy en día podemos disfrutarla todo el año, os doy una idea para sacarle partido en ensalada, donde no sólo queda riquísima sino que da mucho juego, relevando un poco a la omnipresente lechuga, que también cansa. 
Yo le suelo dar un hervor muy corto, para que quede "al dente" como dicen ahora los fatiguitas de los fogones, y la sirvo tibia. La gran ventaja es que aguanta muy bien la nevera y combina con cualquier base que queráis poner: pasta, arroz, cuscús, quinoa o legumbres. No tenéis más que añadir una proteína y más verduras y tenéis plato único completo sin nada de esfuerzo.


La ensalada de la foto está hecha con pasta normal, pero la mía iba sin gluten.

Ingredientes:

  • 1 brócoli 
  • 2 pechugas de pollo enteras
  • 300 gr de pasta corta sin gluten 
  • 1 bote o bandeja de pimientos asados
  • maíz en lata para adornar (aceitunas también le van bien)
  • Aceite, vinagre, sal, pimienta, una pellizco de cominos molidos.

Elaboración:

  1. Poner en una cazuela el agua a hervir con un poco de sal. Lavar el brócoli y cortarlo en ramitos. Cocer 4-5 mts en agua hirviendo, sacar y escurrir.
  2. En otra cazuela con agua hirviendo cocer la pasta el tiempo que ponga el paquete (si es corta, 7-8 mts), pasar por agua fría y dejar escurrir (porque la vamos a hacer en ensalada, si no, no refrescar nunca).
  3. Limpiar las pechugas de pollo de cartílagos. Asar a la plancha enteras, fuego medio, para que se hagan bien por dentro. Retirar.
  4. Montar la ensalada: Poner en el fondo la pasta. Añadir la brócoli, los pimientos asados en tiras y la pechuga de pollo cortada en rodajas. Adornar con un poco de maíz. 
  5. En un bol emulsionar (batir) el aceite de oliva, vinagre, sal, pimienta y la pizca de cominos. Aliñar la ensalada con la vinagreta. Servir a temperatura ambiente. 

jueves, 30 de abril de 2015

Galette de ciruelas rojas

Desde luego, la Primavera es una gozada, frutalmente hablando. Variedad y todas ricas. Quién no se inspire con un puesto de frutas en esta época es que no tiene sangre.
Me hice ayer en el mercado con unas ciruelas rojas que estaban pidiéndome a gritos que las vistiera de Cenicienta. Me cogió el momento tonto de Hada Madrina, varita mágica inclusive, por aquello de un cumpleaños a la vista.

La verdad es que estaban en el punto ideal para horno, firmes pero maduras, con la acidez justa. Y además, le tenía ganas hace tiempo a una receta de galette del libro de Martha Stewart (le voy a cobrar comisión, por todas las veces que la cito).

Las Galettes o Crostatas en italiano (que también pueden ir cubiertas) son el hallazgo más genial que existe para aquellos que no sólo tenemos problemas con el gluten o los lácteos, sino que también nos empachan sobremanera las tartas de frutas rellenas de crema. Muy ricas, sí, pero bombas calóricas y empalagantes (al menos para mi).

En puridad, la galette es la crêpe típica bretona, hecha con trigo sarraceno y generalmente servida sin enrollar (¡deliciosas!). De ahí ha pasado al mundo de la repostería para hacer referencia a tartas de apariencia rústica, irregular, ya que no se meten en moldes, sin cremas y abarrotadas de frutas (o sea, mi estilo totalmente). Esto hace que sean tan fáciles y rápidas en su ejecución que hasta una persona que no se haya atrevido nunca con una tarta o que carezca de los moldes adecuados, puede salir airosa de la aventura.

De lo que se trata en una galette es de que la masa quede fina y crujiente (¿sin gluten? ja ja. Espeera y verás) y de que la fruta sea de primera, porque es la verdadera protagonista, sólo aderezada con un poco de azúcar. Vamos, para entendernos, es una galleta con frutas asadas.
Yo le he puesto ciruelas, pero si no te gustan, con albaricoques que están empezando, melocotones, manzanas, peras, fresas... ¡Con lo que quieras! Incluso con un rebujito de varias.


Y para que se me anime el personal, he pasado las medidas de la pasta brisa de cups a gramos (lo que digo, estoy Hada Madrina pa comerme ;). Puedes comprarla hecha, pero verás que no se tarda nada en hacerla y es muy fácil.

Ha quedado de lujo. Ni yo misma me lo creo, pero la galleta ha salido súper crujiente y nada mantecosa. ¡Nadie diría que es sin gluten!

Ingredientes (3-4 raciones):

Pasta brisa:
  • 125 gr de harina sin gluten. Yo he usado Farina de Schär por andar rápida, pero también queda muy bien la harina de arroz integral sola o mezclada con sémola de maíz (polenta). Es necesario que tengan un poco más de cuerpo. No valen los mix panificables).
  • 30 gr de mantequilla (yo, margarina vegetal) muy fría.
  • 1 huevo
  • 30 gr de azúcar blanquilla
  • 1 pellizco de sal.
  • 2-4 cucharadas soperas de agua helada.

Relleno:

  • 3 ciruelas rojas medianas, maduras pero aún firmes.
  • 10 almendras peladas y enteras tostadas.
  • 2 cucharadas soperas de azúcar.
  • 1 cu. sopera de harina sin gluten.
  • 1 yema de huevo mezclada con un poco de agua para pincelar.

Elaboración:

Pasta brisa:

  1. Tamizar la harina con la sal en un bol grande. Añadir la mantequilla muy fría (yo la pongo en la parte más baja de la nevera o incluso unos minutos en el congelador) cortada en daditos y mezclar con las puntas de los dedos hasta que quede una consistencia de migas (pero que no se derrita la mantequilla). 
  2. Hacer un hueco en el centro y añadir el huevo y 2 cucharadas de agua. Mezclar con un tenedor (o las manos) e ir amalgamando para que la masa quede unida cuando se apriete. Si es necesario, añadir otras 2 cucharadas de agua fría (yo necesité 4). Volcar sobre una superficie ligeramente enharinada y amasar (juntar más bien) rápidamente, haciendo una bola que envolveremos en film transparente bien apretado. La metemos en la nevera, en la parte más fría y dejamos unas 2-3 horas. (Yo la hice el día anterior, queda mejor. Aguanta muy bien 2 o 3 días en la nevera y congelada 1 mes, por si quieres hacer más cantidad y congelar).

Relleno:

  1. Tostar (si vienen crudas) las almendras en una sartén caliente sin grasa (o en el horno). Triturar junto con el azúcar y la cucharada de harina, pero sin hacer polvo, deben quedar trocitos de almendra, que se note.
  2. Lavar las ciruelas y partir por la mitad, sin pelar. Quitarles el hueso y cortarlas en rodajas no muy finas (unos 3-4 mm).
  3. Estirar la masa (aquí viene lo bueno para las masas sin gluten, que nos hace subirnos por las paredes, porque se rompen todas): Coger un buen trozo de papel de horno, enharinar ligeramente y también el rodillo. Poner la bola de masa y estirar suavemente intentando que quede un diámetro circular de unos 25-28 cm, pero sin comernos el coco con la circunferencia porque precisamente se trata de que quede irregular, en plan artesano.
  4. Espolvorear sobre la masa la mezcla de azúcar y almendras (esto no es capricho, se pone para dar sabor y para evitar que la fruta empape la galleta y la reblandezca) y disponer sobre ella las rodajas de ciruela formando un abanico. 
  5. Con cuidado de que no se rompa (si se rompe no pasa nada, se recompone con parche de masa) doblar los bordes de la masa sobre la fruta, pero sin cubrir, tiene que quedar una buena superficie al aire. 
  6. Tal como está, con papel y todo, meter en la nevera para que se endurezca otra vez la masa, unos 30 mts.
  7. Precalentar el horno a 180º calor abajo sólo (yo también le puse ventilador). 
  8. Sacar tarta del frigo y pincelar con la yema de huevo los bordes y espolvorear con azúcar (yo lo hice como decía la receta, con leche y azúcar y se me quedó blancuzca, así que os pongo método tradicional de yema que no falla).
  9. Poner el papel de horno donde va la tarta encima de la bandeja de horno (eso nos ahorra accidentes de traslados a moldes). Hornear 45 mts con ventilador, 60 sin ventilador, más o menos. Tiene que quedar dorada y las frutas haber soltado parte del juguito. Si no se dora, poner los últimos 10 mts la resistencia de arriba. 
  10. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla. Servir a temperatura ambiente.

Notas:

  1. Con estas cantidades sale una tarta de unos 20 cm de diámetro, pequeña. Si la quieres más grande, dobla las cantidades de todos los ingredientes.
  2. También se puede hacer la masa en el robot con las varillas de amasar, pero accionar pocos minutos, que debe quedar un poco suelta, nada mazacote.Finalizar con las manos, eso sí.
  3. Si se te pega al rodillo cuando estires la masa, pon un film transparente entre masa y rodillo.
  4. Si no te fías de que la masa se mantenga o te ha salido muy quebradiza, ponla en un molde de tartas con papel y todo, recortándolo, así evitarás que se destroce entre rodillo y molde.
  5. Un plus: si te apetece un toque adulto, pon una cucharada de Oporto o Jerez sobre las ciruelas justo antes de meterlas en el horno. 


lunes, 23 de marzo de 2015

Cake de arándanos al limón

¡Qué ganas tenía de hacer un bizcocho con arándanos!
Cuando los veía en las recetas americanas (es casi la frutilla nacional) se me caía la baba. Yo los había comido en tartaletas, mezclado con otros frutos rojos, en el saludable zumo, pero solos no.

Y es que el precio que tienen las bandejitas de estas delicatessen en España, o al menos en Sevilla, es de lujo. Eso me echaba para atrás. Además, al ser fruta de verano, época en la que enciende el horno Rita, se me pasaba la estación.

Pero hete aquí que encontré el otro día en mi hiper habitual una promoción de los susodichos a muy buen precio. Desgraciadamente no eran de Lepe (el mayor productor y exportador de frutos rojos de Europa, ahí es nada, y está en Huelva) sino de Chile, que anda ahora por el verano. Bueno, no van a tener el mismo sabor, peeero, el antojo pudo más. Eso sí, me traje sólo una bandejita aunque la receta pedía dos (y no sé por qué, ya que fue suficiente. Las americanas e inglesas, que abarrotan los bizcochos de azúcar y frutillas y los huevos están casi de adorno).

Tenía una receta estupenda, pero era para molde de bundt (esos fantásticos norteamericanos que están de moda ahora). No solo carezco de semejante joya sino que además las cantidades eran para una tropa y aquí somos dos monos. Íbamos a estar comiendo bizcocho hasta Julio.
Busco en Martha Stewart, que rara vez me falla y helo ahí, un cake delicioso en molde normal alargado.

Salió riquíisimo, súper jugoso y la acidez del glaseado de limón le venía que  ni pintada a los arándanos.



 ¡Tenéis que probarlo, veréis cómo os engancháis a las bolitas azules! Yo no lo he cubierto de glaseado, demasiado empalagoso. Mucho mejor unas pinceladas con sus correspondientes chorreoncillos.



(Y ahora me decís que lo va a probar un guardia porque los ingredientes están otra vez en cups americanas. Lo siento, pero no me paré a pesar las cantidades para ponerlas en gramos. Hubiese echado un día para hacer algo tan fácil. Bueno, os doy la idea y os pongo suculenta foto, para que que os animéis, que las cups las venden ya hasta en los chinos).

Ingredientes:

  • 1 1/2 cups de harina sin gluten Schär
  • 1 1/4 cups de azúcar blanquilla (yo le puse sólo 1 y ya me parecía dulce).
  • 3/4 cup de margarina vegetal y 1/4 cup de nata (yo, nata de arroz).
  • 1 cup de arándanos frescos (yo una bandeja de 125gr)
  • 4 huevos
  • 1/2 cucharadita de café de sal
  • 1 cucharada sopera de extracto de vainilla.
  • la ralladura de 1 limón.
  • 2 cucharaditas de café de levadura sin gluten (la receta original no lleva, porque basa la esponjosidad en el batido de huevos, pero como las harinas sin gluten se apelmazan más que el cemento, yo siempre le pongo).
Para el glaseado de limón:
  • 75 gr de azúcar glas (si queréis que lo cubra por completo, 100 gr)
  • 2 cucharadas soperas de zumo de limón.

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 160º calor arriba y abajo. Engrasar un molde de cake de 900 gr.
  2. Tamizar en un cuenco la harina, la sal y la levadura.
  3. Batir con la batidora de varillas la margarina y la nata con el azúcar a velocidad alta, hasta que coja color claro y esté espumosa (unos 8 mts).
  4. Reducir a velocidad media, añadir el extracto de vainilla y los huevos de uno en uno, esperando que esté bien incorporado uno antes de agregar el otro. Batir hasta que estén bien espumosos (es necesario que cojan aire para que el cake salga más esponjoso).
  5. Bajar la velocidad al mínimo y añadir la harina y mezclar (o con cuchara de madera, como a mi me gusta) hasta que esté bien incorporada (si queda algún grumo no pasa nada. No batir en exceso).
  6. Lavar los arándanos bajo el chorro de agua fría, secarlos y rebozarlos en 1 cucharada de harina (esto es para que no se vayan al fondo mucho, que se van a ir de todas formas porque pesan) y en la ralladura de limón. Agregarlos a la masa y remover con cuidado. 
  7. Verter en el molde preparado y cocer en el horno, a 160º unos 35 mts. Pinchar con la brocheta para verificar que está hecho, si no, dejarlo 5 mts más. 
  8. Sacar del horno, dejar reposar en el molde unos 20 mts antes de sacarlos (si lo sacas inmediatamente se vendrá abajo). Luego desmoldarlo sobre una rejilla para que se termine de enfriar.
  9. Mientras, preparar el glaseado: mezclar el azúcar con el limón hasta hacer una pasta fluida. Glasear sobre el bizcocho cuando esté totalmente frío (si no se derretirá el azúcar). 
  10. Si te sobra, guárdalo en la nevera envuelto en film o en tupper y lo sacas 1/2 h antes de tomarlo. Sigue estando buenísimo el día siguiente gracias a la nata.



martes, 10 de marzo de 2015

Pollo a la canilla

Para chuparse los dedos,literalmente.
¿Quién no recuerda el alborozo en esos días de la infancia cuando, tras la consabida pregunta (porque los niños preguntan tooodos los días y con vivo interés qué hay de comer. Ellos siempre esperan un regalo, una sorpresa, estoy convencida) te decían "Pollo al ajillo"?

Era una fiesta. Era el día en que se podía comer con las manos, no había que batallar con los cubiertos, y encima nada de broncas por pringarse hasta las cejas o tener la barbilla chorreando aceite.
 ¡Y era obligatorio chuparse los dedos! (esa ley sólo regía en honorable caso de almejas o gambas)
Pues con la receta de hoy, siéntanse como niños, pónganse el babero que les bordó la abuela y no se pongan la crema hidratante por la mañana porque van a acabar con el cutis más brillante que las botas de un capitán de caballería.
Porque esto es un pollo al ajillo para "mayores de 14 acompañados", es decir, con un buen "lingotazo" de manzanilla.



La receta la he tomado de una página fantástica que visito a menudo y de la que he sacado muchas recetas tradicionales no sólo de Cádiz sino de Andalucía: Grupo gastronómico gaditano.
Ellos la hacen con vino amontillado, pero como lo que suelo tener en casa para guisos es manzanilla de Sanlúcar porque me gusta más, es la que ha caído. Supongo que con otro vino blanco también quedará bien, mientras sea seco y no afrutado.
Y aunque he dicho lo de "mayores", estaba de guasa. Los niños pueden tomarlo perfectamente porque el alcohol del vino se evapora totalmente, dejando, eso sí, una salsa...¡¡De muerte!!
Se prescribe de igual manera fuentaza de papas fritas como imperativo categórico de acompañamiento.

Ingredientes (4 p):

  • 4 contramuslos de pollo con piel bien troceados (yo lo he hecho con jamoncitos, 1 kg)
  • Manzanilla (u otro vino blanco seco) en cantidad suficiente para que cubra el pollo durante la maceración.
  • 1 cabeza de ajos
  • varias hojas de laurel
  • Aceite de oliva, sal y guindilla troceada.

Elaboración:

  1. Pedirle al pollero que corte los contras en trozos pequeños (así se harán antes y quedarán más frititos).
  2. Pelar los ajos y dejarlos enteros, dándoles un golpe con el canto del cuchillo para que se abran. 
  3. Poner en una fuente o un tuper una capa de dientes de ajo, unas hojas de laurel y un trocito de la guindilla. Cubrir con los trozos de pollo. Otra capa de ajos, laurel y guindilla y luego pollo, hasta que se termine.
  4. Cubrir con la manzanilla, tapar y dejar macerando en el frigo unas 4 o 5 horas.
  5. Calentar aceite (generoso, que cubra bien el fondo) en una sartén y freír los ajos hasta que estén bien dorados. Sacarlos. A continuación, freír el pollo. El aceite tiene que estar bien caliente y el pollo debe quedar muy frito). Apartarlo también.
  6. En ese mismo aceite, verter el caldo de la maceración y dejar reducir a fuego medio-alto durante unos 5-7 mts.
  7. Servir el pollo con los ajos en una fuente bien calentito, y regado con la reducción del vino. 
  8. Relájense y disfruten como niños por un día :)

viernes, 6 de marzo de 2015

Spaghetti sin gluten en salsa de piquillos

Hoy plato de restos, de esos que salen más ricos que la receta madre.
Que una es fanática del "Aquí no se tira nada" ya os habéis dado cuenta. Pero que llego al extremo de las salsas que sobran de cualquier guiso, quizás no me creíais tan exagerada. Pues sí.
Si un pollo guisado me ha salido más caldoso de la cuenta, pasta con la salsa y los posibles tropezones. Que ha sobrado de la caldereta de pescado caldo que no empaparon los barquitos de pan y 1 almeja que se despistó de su grupo de turistas: arroz de verduras a banda.

Hice un bacalao con salsa de piquillos que salió buenísimo (pero la criaturita poco fotogénica para el blog) del que sobró una buena cantidad de salsa.
 ¿Se tira? ¡Sacrilegio! ¡Si ahí estaba la gracia de la receta! ¿Arroz? Muy visto. ¿Para unos lomos de merluza congelados? ¿Otra vez pescado? Mmmm.... Pasta. A ver qué pasa.



Y salió esta maravilla con el sabor y el aroma del bacalati (los espaguetis de la foto son de trigo porque hacemos de los dos modelos en casa).

Os pongo receta de la salsa, que la podéis usar con cualquier pescado o para carnes porque combina muy bien con ambos especímenes.
Si tenéis el antojo de hacerla sola para acompañar pasta o arroz, ya veréis qué sorpresa, porque el flameado del alcohol le deja un regusto buenísimo.

Ingredientes (4p):

  • 400 gr de espaguetis (yo de maiz, sin gluten)
  • 1 cebolla grande o 2 medianas
  • 1 vasito de coñac (u otro licor de alta graduación. No vale el líquido de frenos)
  • 250 ml de nata para cocinar (yo nata de arroz)
  • 1 lata o 1 bote pequeño de pimientos del piquillo.
  • aceite, sal y pimienta.

Elaboración:

  1. Picar la cebolla menuda y pocharla en una sartén con un poco de aceite. Cuando ya esté blandita, subir el fuego, añadir el vaso de coñac y flamear (cuidado con las campanas extractoras. Hay que apagarlas antes de darle al mechero). Dejar que se consuma el alcohol y apagar el fuego. Retirar.
  2. Añadir a la sartén la nata y los pimientos del piquillo bien escurridos y troceados. Mezclar bien con la cebolla y verter todo en el vaso de la batidora. Salpimentar y batir (si te gustan las salsas muy finas, pásala por el chino. Yo no lo he hecho porque me gustan con un poco de cuerpo).
  3. Cocer los espaguetis en abundante agua hirviendo con sal el tiempo indicado en el paquete. Escurrir.
  4. Poner la salsa de nuevo en la sartén y darle un golpe de calor. 
  5. Servir los espaguetis napados con la salsa caliente.
Nota para curiosones: si queréis hacerla con el bacalao no tenéis más que elaborar la salsa tal cual. Marcar los lomos de bacalao (desalados, o frescos o congelados) en una sartén con un poco de aceite, un par de minutos por cada lado y añadirlos a la salsa que estará al calor, donde terminarán de hacerse, unos 6 mts dependiendo del grosor de los lomos. ¡De rechupete!

jueves, 26 de febrero de 2015

Cake salado de calabaza con jamón y piñones

¡Otro prodigio de sencillez de elementos y elaboración y resultado espectacular!



Tenía una calabaza entera en casa, de esas tipo vinatera, más naranja que las habituales de los cocidos y de pulpa más consistente. Las prefiero porque salen las cremas más coloridas y con mejor textura.
Pero una vez hecha la crema me sobraba más de la mitad. ¿Qué hago con ella para que no se me estropee?
Me voy al Índice.
Nooo, no se trata del Índice de libros prohibidos.
De las numerosas revistas de cocina que guardo, suelo apuntar las recetas que más me apetecen con una signatura: el número y la página. Así, cuando quiero encontrarla, me voy al título et voilá.
Sí, ya sé que hoy resulta un poco arcaico el sistema, pero hasta que no me compre una impresora con escáner para poder pasarlas al ordenador, funciona el viejo sistema bibliotecario.

La receta original pide chicharrones, pero, aunque me encantan, engordan una barbaridad. Si no tenéis problemas de peso o queréis daros un homenaje, ponedlos. Yo los he sustituido por taquitos de jamón, que le van muy bien al dulzor de la calabaza. Pero se me ocurre que con un bacalao o un rape también estaría muy rico (¡Es terrible! Estoy escribiendo el post y pensando a la par en cómo darle la vuelta a la receta para hacerla distinta otra vez jajaja). ¡O con restos de pollo guisado!
Y si no tenéis piñones, sin problema: almendras, avellanas, una provençal (pan rallado con perejil) o simplemente nada por arriba. Aunque para ser sinceras, los piñones tostados le dan un subidón de sabor y crujiente increíble.
Para acompañar, unas tostadas, una cebolla caramelizada o si vas con prisas, ensalada.

Os recomiendo este pastel si sois amantes de la calabaza como yo. Es casi un soufflé de ligero y sabrosísimo.





Ingredientes (4 p):

  • 400 gr de calabaza, una vez pelada y sin pepitas (después de hacerlo, creo que admite perfectamente los 500 gr, pues se notaba poco el sabor)
  • 150 gr de chicharrones de cerdo (yo, 100 gr de tacos de jamón).
  • 50 gr de harina (yo, harina de arroz)
  • 50 gr de margarina vegetal derretida y enfriada.
  • 3 huevos
  • 3 cucharadas soperas de piñones
  • 100 ml de leche de arroz (o nata o queso de untar)
  • sal, pimienta y comino molido (opcional)

Elaboración:

  1. Pelar la calabaza, quitarle las pepitas y cortarla en dados. Cocer en una olla con un poco de agua con sal hasta que esté tierna, unos 15 mts. Escurrir muy bien y dejar entibiar. 
  2. Poner los piñones en un bol con agua durante 15 mts (es para que se hinchen e hidraten y así no se quemen en el horno)
  3. Precalentar el horno a 180º calor arriba y abajo.
  4. Triturar la calabaza en la batidora (o chafar con un tenedor). 
  5. Batir bastante los huevos con la mantequilla derretida, hasta que doblen en volumen y estén espumosos (esto es muy importante para que el pastel quede esponjoso y aireado).
  6. Agregar el puré de calabaza y la leche a los huevos, junto con la sal, pimienta y comino. Por último añadir la harina, mezclando bien para que no queden grumos y el jamón.
  7. Engrasar y forrar con papel de horno un molde de cake de 1 l de capacidad (como sea más grande sale el pastel chato), verter la mezcla y cocer en el horno durante 45 minutos.
  8. Escurrir los piñones y espolvorearlos cuando hayan pasado unos 20-25 mts de cocción (si los echas al principio, se hunden en la masa).
  9. Sacarlo del horno, comprobar si está hecho con la brocheta y dejar entibiar dentro del molde unos 8 mts. Desmoldar con cuidado y dejar que se enfríe a temperatura ambiente. 
Fuente: Lecturas Cocina

lunes, 23 de febrero de 2015

Alubias con calamares en tinta

¿A que esto no te lo esperabas?
¿Calamares en tinta con alubias en lugar del consabido arroz?

Pues sí. Y bendito hallazgo porque están de muerte. Sí, ya sé que digo eso de casi todos los guisos, pero es que es la verdad. Cuando se hace un plato en casa se come y se somete a juicio popular. Si sale con honores, como en este caso, se sube al blog. Los reguleros se quedan en el cajón.
No escribo un blog de cocina para lucirse con fotos de revista y recetas de diseño, sino para mostraros lo rico y variado que se puede comer a pesar de tener que lidiar todos los días con las dichosas intolerancias.

A los más reacios, a los que les choque la combinación de alubias con tinta les diré que casan genial, que no tengan miedo. Y a los kamikazes de los sabores, que vayan preparando un pan de kilo porque es difícil resistirse a mojar en el caldito espeso que resulta de tan gloriosa mezcla.
 ¡Y barata a más no poder!


Yo la hice con chocos porque era lo que tenía en el congelador, pero cualquier bicho de la familia hace buen papel: chocos, calamares, chipirones, castañuelas...
Haced caso al loro y probadla, que vais a repetir más de una vez.

Ingredientes (4p):

  • 350 gr de alubias blancas
  • 1/2 kg de calamares
  • 1 cebolla con 1 clavo pinchado para cocer y 1/2 más para el salteado.
  • 1 zanahoria
  • 1 pimiento verde
  • 1 vaso de vino blanco
  • caldo de pescado o de verduras
  • 1 diente de ajo
  • 2 bolsas de tinta
  • 1 hoja de laurel
  • aceite, sal y pimienta

Elaboración:

  1. Dejar las alubias en remojo toda la noche. 
  2. Poner en una olla las alubias, la cebolla entera con el clavo pinchado, la zanahoria partida en 2 y la hoja de laurel. Cubrir con el caldo de pescado y cocer hasta que estén tiernas. En olla WMF 2 anillos 9 minutos. Salpimentar una vez abierta la olla. Reservar.
  3. Limpiar bien los calamares de telillas y tripas. Cortarlos en rodajas o en tiras, incluyendo las patitas.
  4. Verter aceite en el fondo de una olla y sofreir en ella el ajo, la 1/2 cebolla y el pimiento verde todo muy picado. Cuando estén pochados, añadir la tinta desleída en el vino blanco y los calamares troceados. Rehogar durante 5 mts y agregar parte del caldo de cocción de las alubias, sin que lleguen a cubrirlos. Salpimentar y cocer a fuego suave 20 mts.
  5. Añadir las alubias cocidas y mantener en el fuego suave 5 mts más para que se mezclen bien los sabores, meneando la olla en círculos para que las alubias engorden un poco el caldo (no hará falta espesar con harina).
  6. Servir bien caliente espolvoreadas con perejil fresco. 

viernes, 20 de febrero de 2015

Pastel de puerros con gambas

De esas veces que se acerca la hora de la cena y no sabes qué hacer, ni tienes ganas de ponerte a pensar, que si por ti fuera, te bastaba con un yogur y una manzana y derecha a la cama, a ver si acababa el día...
Pero no puedes, porque los demás sí tienen hambre. Sólo se te ocurre la consabida tortilla francesa y las protestas se elevan al cielo por cansina.

Abres la nevera y husmeas a ver qué verdura prejubilas. Un manojo de puerros despelucados que iban para no sé qué potaje...una rama de apio que le hacía de comparsa más lacia que un sauce llorón... ¡Es que hoy no hay ni restos de fiambres! Pues a tirar de las gambitas congeladas.

Y hete aquí que con estos 3 ingredientes y los mismos huevos de la tortilla francesa te sale un plato de 10. Fino, suave, ligero, de presentación impecable.
Acompañado con una ensalada, cena de marqueses.



¡Una gozada! ¡ Y no es más que una tortilla cuajada en el horno! Los tropezones los podéis variar según dispongáis en la reserva. Con tacos de jamón york, riquísimo también.



Ingredientes (4 p):

  • 4 puerros
  • 1 ramita de apio
  • 300 gr de gambas congeladas
  • 3 huevos 
  • 200 ml de nata para cocinar o de leche evaporada o yogur (yo, nata de arroz)
  • 1 cucharadita de Maizena
  • 1 ramita generosa de perejil
  • aceite de oliva, pimienta y sal

Elaboración:

  1. Descongelar las gambas y pelarlas.
  2. Precalentar el horno a 170º calor arriba y abajo.
  3. Lavar muy bien los puerros y el apio y cortarlos en rodajas. Sofreírlos en aceite en una sartén a fuego medio hasta que queden blandos, unos 10 mts. 
  4. Mientras, batir los huevos en un bol junto a la nata de arroz, la cucharadita de Maizena, el perejil muy picadito, sal y pimienta.
  5. Añadir a los huevos los puerros, el apio y las gambas peladas. Mezclar.
  6. Untar un molde con una nuez de margarina o un poco de aceite. Verter la mezcla y cocer en el horno a 170º unos 30-40 mts, hasta que al meter una brocheta salga limpia. 
  7. Dejar reposar un rato y servir tibio con una ensalada o con mayonesa (a mi me gusta más frío, como siempre ;)). Podéis desmoldarlo o servirlo en la misma fuente como he hecho yo.

jueves, 12 de febrero de 2015

Menestra de verduras con quinoa al aceite de tomillo

Sí, yo también he caído rendida ante la quinoa.
Y no por moda sino primero, por necesidad, ya que no contiene gluten, y segundo, porque su sabor, digestibilidad y propiedades me tienen fascinadas. Vamos, hasta el extremo de que casi ya no hago arroz. Lo he sustituido por ella.
La uso en harina para panes que salen deliciosos y son muy nutritivos, y en grano. Aún no la he encontrado en copos, pero ya la probaré también así.

Como las recetas con quinoa que había subido al blog eran de pan o de mero acompañamiento, hoy os quiero mostrar una facilísima en la que es protagonista junto a las verduras. Es increíble cómo una taza alimenta y cunde tanto. Tiene tanta proteína  (es una semilla no un cereal) que no es necesario agregarle ni pollo ni pescado para tener un plato completo.



Ingredientes (4 p): 

  • 3/4  taza de desayuno (yo no la lleno, porque cunde muchísimo)
  • 1 bolsa 1 kg de menestra congelada
  • agua de cocer las verduras o caldo.
  • aceite, tomillo fresco o seco, sal y pimienta.

Elaboración:

  1. Cocer las verduras en agua con sal hasta que estén tiernas. Escurrir pero no tirar el agua de cocción.
  2. Enjuagar bajo el grifo o en un bol con agua la quinoa, hasta que el agua salga limpia (yo tengo Quinoa Real y no ha hecho falta, salía el agua clara). Escurrir en un colador de malla fina y tostar un par de minutos en una sartén sin grasas, removiendo para que no se queme. Saldrá el olor característico de la quinoa.
  3. Poner en una olla con el agua de cocer las verduras. En los paquetes dicen que el doble de la cantidad usada, 2 tazas serían en este caso, pero yo le pongo 1 y 1/2 porque no quiero que me salga muy caldosa sino que absorba todo el líquido como el arroz. Llevar a ebullición, bajar luego el fuego y cocer entre 15-20 mts tapada a fuego suave (tiene que abrirse el grano). 
  4. Cuando falten unos 6 mts para finalizar la cocción añadir a la olla las verduras y remover.
  5. Servirlas calientes aliñadas con el aceite de tomillo (yo pongo una ramita de tomillo en un botecito de aceite y lo dejo 1 día, es suficiente). O también puedes echarle el tomillo a la olla cuando se añadan las verduras y rociar el aceite sólo al final. Al gusto. También quedan muy ricas con pimentón. 
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