martes, 12 de mayo de 2015

Cake salado de pavo y aceitunas

Cuando iba a zambullirme de lleno en la escritura de esta nueva entrada me he dado cuenta de que, a pesar de ser receta que nos encanta y repetimos en numerosas ocasiones con variantes, no había publicado ninguna en los dos años que llevo con el blog. ¿Cómo es posible?

Creo que la explicación se debe a que, generalmente, hago estos cakes salados para las cenas, porque apenas ensucian, son fáciles, con ingredientes de restos de nevera y se comen sin sentir (como que es raro que lleguen vivos al día siguiente). 



El grave problema de sacar fotos de recetas con nocturnidad  (y más con la pedestre cámara de un móvil) es que salen poco favorecidas, con ojeras del cansancio acumulado del día y la decoración de fondo, en bata y zapatillas. 
Impresentables hasta en un concurso de cocina de estudiantes emigrados.

Este cake no se libró de la nocturnidad, pero tenía tantas ganas de subirlo al blog para que vieseis lo rico y resultón que es, que encendí toda la candelería del salón para iluminarlo, sintiéndome como Stanley Kubrick rodando Barry Lyndon a la luz de las velas. Yo no soy digna ni de atarle las sandalias al maestro, pero creo que salió lo bastante apetecible como para animaros a hacerlo. 



Nota "gourmet": la receta lleva vino blanco. Si la van a tomar niños, sustituidlo por leche, pero si no es el caso, ponedlo sin miedo porque le da un sabor increíble, como de paté casero, que os va a sorprender.

Ingredientes (molde de 1 l.):

  • 150 gr de fiambre de pavo, o jamón york, o serrano, o lo que tengáis en casa, cortado en dados.
  • 100 gr de aceitunas verdes deshuesadas.
  • 200 gr de harina (yo Farina de Schär sin gluten)
  • 3 huevos.
  • 150 ml de aceite de oliva.
  • 100 ml de vino blanco o leche (yo le puse el vino, queda divino).
  • 115 gr de queso emmental rallado (yo no, obviamente).
  • 1 cucharada de postre de levadura (la de los bizcochos, no la de pan).
  • sal, pimienta y hierbas provenzales (frescas o secas).

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 180º calor arriba y abajo.
  2. Engrasar un molde de cake y forrarlo con papel de horno para que sea más fácil el desmoldado (basta con lados más largos).
  3. Escurrir las aceitunas del líquido de conservación y enjuagarlas bien, para que no estén muy saladas. Podéis dejarlas enteras o como yo, cortarlas en aros para que se distribuyan mejor por el pastel.
  4. Cascar los huevos en un bol e ir añadiendo la harina tamizada con la levadura poco a poco y mezclando con una cuchara de madera (no hay que batir huevos). Agregar el aceite y una vez incorporado, el vino blanco o la leche con las hierbas provenzales. Finalmente, echar las aceitunas, el fiambre y el queso quien le ponga. Salpimentar con cuidado que las olivitas ya son sabrosas de por sí. 
  5. Verter la masa en el molde y cocer durante 20 mts. Bajar la temperatura a 160º y continuar la cocción unos 30 mts más. Si se dorase demasiado, papel de horno por encima.
  6. Sacar el cake del horno y dejarlo enfriar dentro del molde unos 15 mts (si lo sacas antes, puede venirse abajo un poco). Desmoldar y servir a temperatura ambiente con ensalada.
Fuente: Cakes & Cie, de Florence Edelmann. Todas, absolutamente todas las recetas están ricas y salen geniales (y eso que las adapto sin gluten y sin queso!). Voy camino de fusilar el libro entero ;)
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