viernes, 26 de septiembre de 2014

Carpaccio de calabacines y bacalao al pesto con melocotones

Este verano he descubierto los carpaccios. En casa, quiero decir, porque en los restaurantes los pido siempre si los hay. Me pirran esas texturas crujientes y los sabores de los alimentos en crudo.
Pero me daba cosa hacerlo en casa, por los anisakis y otros bichos, y porque no me fiaba mucho del filo de mis cuchillos para sacar los cortes como es debido (tremendamente perfeccionista que es una).

Pero después de haberme atrevido con un ceviche ¿Quién dijo miedo?
Así que me lanzo con mi pescado favorito, el bacalao, uno de los más agradecidos para el carpaccio, por su textura.
Y aún no me creo que me saliera tan bien simplemente congelando la pieza. Es fundamental, y un cuchillo bien afilado, no hace falta que sea una katana japonesa.
Digo esto para que os animéis a hacerlo, porque es muy fácil y quedan platos espectaculares. Y si lo he hecho yo, que no le llego al talón a los mijitas de MasterChef, cualquiera puede.


En este caso lo he acompañado de calabacín verde también en carpaccio, aprovechando que están tan ricos y tiernos ahora, y de melocotón, por darle un toque de color y contraste de sabores. Sí, sí, fruta con el pescado. Combina divinamente. ¡Abran las mentes y el paladar!
Para aliñar, en lugar de regar al uso sólo con aceite de oliva, he aprovechado pesto casero que tenía de una receta anterior. ¡No veáis cómo realzan esa albahaca y piñones! ¡Otro mundo!

Ingredientes (4p):

  • 2 calabacines medianos muy frescos (aconsejo los verdes, son más recios y mejor para el corte. Los blancos, demasiadas pepitas y blandos).
  • zumo de 1 limón
  • 300 gr de lomo de bacalao (fresco o congelado)
  • 1 o 2 melocotones (depende del tamaño. Yo puse uno hermosote. Puedes poner otra fruta que te guste, como melón, uvas o manzanas)
Para el pesto:
Un manojo de albahaca (como unas 15 hojas), 20 gr de piñones, 1/2 diente de ajo, aceite de oliva (no pongo cantidad porque lo hago a ojo, lo siento. Tiene que quedar salsa ligada pero suelta) y sal (yo no le pongo queso parmesano, por la lactosa, y también queda riquísimo. Para los queseros, 30 gr de parmesano rallado).

Elaboración:

  1. El bacalao: si es fresco, congelar durante 30 mts, lo suficiente para que quede duro pero no un taco de hielo. Si es congelado, descongelar en el frigo varias horas. Cuando esté descongelado pero aún firme por el frío,entonces se corta. Esto tiene por objeto: 1º matar el anisakis y 2º facilitar el corte, porque con el pescado al natural se desharía en lascas.
  2. Lavar muy bien los calabacines y despuntarlos. Podéis pelarlos si no os gusta la piel, dejarla o como yo he hecho, quitarla en tiras con el pelaverduras, dejando como estrías verdes, que quedan muy vistosas y ya no es tanta piel, si no anda muy católica. Cortarlos en rodajas finas (no mucho que se parten. No tienen que quedar transparentes) y poner en un tupper. Rociarlas con el zumo de limón, tapar y dejar macerar 1 o 2 horas en el frigo.
  3. El pesto. Yo suelo hacerlo en el almirez porque me gusta más como quedan las hojas de albahaca y controlo mejor la cantidad de aceite, pero en la batidora queda muy bien también: poner todos los ingredientes en la batidora y triturar, pero no papilla. Si quedan trocitos de piñones resulta más sabrosa. Para que no se te pongan las hojas negras, algo que suele ocurrir en la batidora, haz como los cocineros, poner un cubito de hielo y batir junto ingredientes. Así evitas la rápida oxidación de la albahaca al contacto con el metal de las cuchillas (por eso prefiero el majado).
  4. Montar el plato: Escurrir las rodajas de calabacín del limón y disponerlas con gracia en un plato. Cortar finas lonchas de bacalao y colocarlas sobre la verdura. 
  5. Pelar los melocotones y cortarlos en daditos (o en rodajas también, por qué no). Poner por encima y rociar todo con el pesto. 
  6. Servir a temperatura ambiente (así se atempera el pescado)

martes, 23 de septiembre de 2014

Buckle de ciruelas y melocotones

¡Qué ganas tenía de días nublados y con tormentas!
Aunque sigue haciendo calorcita, una tarde de lluvia siempre significa una cosa: horno y bizcocho.
Con las primeras gotas saltó un resorte en mi interior y me puse como una loca a sacar moldes, harinas, batidora ¡Casi les doy un beso!
Y además contaba con estupenda fruta de temporada, de las que no se pierden en el horneado, como son los melocotones y las ciruelas.
¿Hay mejor manera de darle la bienvenida al Otoño que con un libro y un tibio bizcocho?


¿Qué hago? Busco en arsenal de recetas y Martha Stewart se lleva el gato al agua. No es la primera vez. En su libro de Cakes, aparte de contener bizcochos de todos los colores y fotos preciosas, las recetas son tan precisas y están tan bien explicadas que no fallan (yo lo compré en Amazon en una oferta de libros en inglés y me salió muy bien de precio)


Esta es la tercera que hago, adaptándola a sin gluten y sin lácteos y me ha salido tal cual. En el libro se hace con nectarinas, pero como en casa no hacen gracia, melocotones que tienen más sabor. Aunque también podéis combinar las frutas que más os gusten, una más recia y otra más suave: manzanas y ciruelas, o frutos rojos...
¿Y eso tan raro de Buckle qué es? Bueno, pues el nombre de un tipo de cake norteamericano que deriva de los inmigrantes, que en el fondo no es más que un bizcocho con mucha fruta, más que harina en su masa, que lo hace terriblemente jugoso, cubierto con esas famosas y crujientes migas invento alemán, el streusel.

Y ya no doy más explicaciones. Lo mejor, probadlo. Lo primero que notas es el crunch crunch dulce de la cobertura y luego....mmmmhhh la fruta que se te deshace en la boca.


Aquí, recién salido del horno. Luz artificial, pero creo que se aprecia el dorado crujiente. ¡Y cómo olía, Dios mío! Me tuve que amarrar a un poste como Ulises para no hincarle el diente en ese momento. Aunque me achicharrara la boca.


Único problema para hacerlo: las medidas. Sí, los norteamericanos en esto de la repostería siguen en los carromatos de la Conquista del Oeste, cuando no tenían balanzas.
Todas las recetas vienen en cups (tazas) y spoons (cucharas). Pero no equivalen a nuestras tazas de desayuno ni a nuestras cucharas. Por eso recomiendo comprar un juego de cada una, que ya los venden hasta en los chinos, y olvidarse de farragosas conversiones que al final no dan el peso exacto.
Estas son las mías y aunque al principio me liaba un poco con 1 3/4 cups ya le he cogido el tranquillo.


 ¿Merecen la pena? Para mi sí, porque me gustan mucho esas recetas.

Ingredientes (8-10 p. Molde cuadrado de 22-23 cm):

Para el streusel o cobertura:
  • 6 tablespoons de margarina vegetal ablandada.
  • 1/4 taza de azúcar moreno de caña integral.
  • 1 taza (cup) de harina Mix Dolci Schär
  • 1 pizca de sal fina.
Para el bizcocho:
  • 6 tablespoons de margarina vegetal ablandada (4 para el bizcocho, 2 para el molde).
  • 1 1/2 tazas (cups) de harina Mix Dolci de Schär.
  • 1 cup más 2 tablespoons de azúcar blanquilla.
  • 1 1/2 teaspoons de levadura sin gluten.
  • 1/8 teasp. de canela molida.
  • 3/4 teasp. de sal fina
  • 1 teasp. de extracto de vainilla.
  • 1 huevo L
  • 2/3 cup de leche de arroz.
  • 2 cups de ciruelas rojas maduras pero enteras, deshuesadas y troceadas (yo no tenía de las rojas, así que le puse de las moraditas pequeñas. Estaban muy maduras y la piel regular, así que las pelé. No queda el bonito efecto bicolor de rojo y amarillo, pero no afecta al sabor. Eran de tamaño mediano-pequeño y me entraron 10).
  • 2 cups de melocotones pelados y cortados en cuñas (dos melocotones medianos).
  • 1 tablesp. de zumo de limón.

Elaboración:

El streusel o cobertura:

En un bol batir la margarina con el azúcar hasta que esté cremosa. Añadir la harina y la sal. Trabajar con los dedos hasta que se formen migas gorditas (no manosear mucho que se derrite la margarina). Guardar en la nevera.
El bizcocho:
  1. Precalentar el horno calor arriba y abajo a 180º . Enmantequillar y forrar con papel de horno un molde cuadrado de 22 o 23 cm.
  2. En un bol, mezclar la harina tamizada con 3/4 taza del azúcar blanquilla, la levadura, canela y la sal.
  3. En otro bol batir la leche, el huevo, las 4 tablesp. de margarina. Añadir a los ingredientes secos (harina) y mezclar hasta conseguir una masa homogénea. Verter sobre el molde.
  4. Pelar y cortar la fruta, ponerla en un bol y añadir el zumo de limón y el azúcar restante 1/4 de cup+2 tablespoons, y la pizca de sal. Mezclar suavemente.
  5. Poner con cuidado las frutas sobre la masa junto al juguito que suelten (fundamental, que está de miedo).
  6. Sacar el streusel del frigo y esparcir sobre la fruta, cubriendo todo el molde.
  7. Hornear 1 hora y 15 mts hasta que la costra esté dorada, crujiente y se resquebraje. Si se dora demasiado, tapar con papel de horno. Si lo haces en horno de convección o aire como yo, o rebajas 10º la temperatura o lo dejas menos tiempo (bueno, comprueba con una brocheta como siempre si está hecho). A mi se me hizo en 1h 10 mts escasos.
  8. Sacar del horno y poner el molde sobre una rejilla. A los 10 mts, sacar el buckle del molde y dejar enfriar sobre la rejilla, al menos 1 h. Se toma a temperatura ambiente. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Brochetas de pollo al limón con verduras

Rápida. Fácil. Sana. Rica. Versátil. Abierta a montones de combinaciones. Barata.
Hasta el más tiquis-miquis come y calla.
Compañía: Arroz, Pasta, Cous-Cous, Ensaladas, Cremas de verduras...
¡Más no se puede pedir!


Ingredientes (4 p):

  • 1/2 kg de pechuga de pollo entera, cortada en dados.
  • el zumo de 1 limón
  • 2 cucharadas soperas de aceite.
  • Tomillo fresco picado o seco, 1 hoja de laurel, romero (cantidades, al gusto)
  • 1 diente de ajo, sal y pimienta
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1 pimiento verde
  • 1 cebolleta fresca o 1/2 cebolla.

Elaboración:

  1. Lavar el pollo, secar y cortar en dados. Poner en un bol o tupper.
  2. Majar en un almirez el ajo, las hierbas, sal y pimienta. Agregar el zumo de limón y el aceite. Regar el pollo con este jugo, remover los trozos para que se impregnen bien y tapar. Dejar macerar en la nevera entre 1 y 3 horas máximo.
  3. Lavar y cortar las verduras en trozos del mismo tamaño, no muy grandes. 
  4. Hacer las brochetas ensartando pollo escurrido del jugo y verduras, alternándolos. Reservar el jugo.
  5. Pincelar las brochetas con una chispa de aceite o ponerlo directamente en la sartén. Asarlas, primero a fuego fuerte 1 mt para que queden selladas, luego bajar a fuego medio para que se hagan por dentro, depende del grosor de los trozos, pero con unos 7-8 mts vale. Ir pincelando con jugo de maceración mientras se hacen.
  6. Servir bien calentitas con arroz, pasta o lo que os guste.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Terrina de pisto con crema de pimientos asados a la vainilla

¡Recetón! (y no es porque lo haya hecho yo). Un jolgorio de verduras que están en su mejor momento y de sabores, gracias a las hierbas aromáticas. ¡Y además ligeríisima!

Es la típica receta para dejar hecha si vuelves del trabajo a las tantas y no te apetece encender fuego o para solucionar cenas, porque se puede hacer el día antes y consumir al siguiente sin problemas.

Yo no le he puesto sofrito de tomate porque aporta demasiado líquido, con lo que dificulta el cuajado de los huevos, pero si no quieres renunciar a ello, 3 cucharadas soperas serán más que suficientes.
En cuanto a ingredientes, en la variación está el gusto. Yo tenía a mano calabacines, pero con berenjenas o zanahorias en lugar de pimientos si no gustan, patatas...Igual de rico.

Que nadie se me extrañe por lo de la vainilla. Es porque suelo meter, una vez usadas, las vainas de vainilla de los postres en el tarro del azúcar, para aprovecharla y así tener siempre en casa azúcar aromatizado. Al añadirlo a la crema, le da un toque sutil exquisito (combina muy bien con tomates y pimientos en pequeñas cantidades). Pero si no tenéis, azúcar normal o azúcar moreno, que también le aporta un aroma a miel muy rico.

De verdad que salió para comerse una bandeja





Ingredientes 4p:

  • 1 cebolleta grandecita o 2 pequeñas o 1 cebolla pequeña
  • 350 g de pimientos, rojos y verdes.
  • 200 gr de tomates
  • 3 huevos.
  • 2 calabacines medianos
  • Unas ramitas de tomillo fresco
  • Unas hojas de albahaca
  • Queso rallado (yo no lo pongo, pero realzará sabor)
  • Aceite de oliva, sal y pimienta.
Coulis de pimientos asados:
  • 1 bote o 1 bandeja de pimientos rojos ya asados (también valen morrones o piquillos).
  • 1 cucharada sopera de azúcar avainillado o normal (2 si se usa todo el bote).
  • 2 cucharadas de nata vegetal (opcional).

Elaboración:

  1. Escaldar los tomates 30s en agua hirviendo, ponerlos inmediatamente en un bol lleno de agua con hielo para cortar cocción, pelarlos y quitar semillas (también los podéis pelar con cuchillo afilado). Cortar en dados pequeños.
  2. Lavar y cortar el resto de las verduras en daditos. 
  3. En una sartén amplia, sofreir a fuego medio-bajo en un poco de aceite la cebolleta. Cuando empiece a ablandarse un poco (6-7 mts), añadir los pimientos. Sofreir conjuntamente. Pasados unos 8 mts, agregar los calabacines, dejar que suelten agua y añadir el tomate, sal, pimienta y el tomillo. Tapar y dejar cocer a fuego lento unos 30 mts. Si se va quedando seco, añadir un poco de agua.
  4. Precalentar el horno a 180º, calor arriba y abajo. Engrasar un molde de cake de 1L con un poco de margarina vegetal o aceite (y si quieres un desmoldado perfecto, fórralo con papel vegetal).
  5. Batir los huevos e incorporar el pisto sin la ramita de tomillo. Añadir las hojas de albahaca picada. Verter en el molde, cubrir con papel de horno o de aluminio que no roce y hornear 45 mts o hasta que esté cuajado (se sabe al pinchar en el centro con una brocheta o un cuchillo limpio).
  6. Sacar del horno y dejar enfriar a temperatura ambiente. Una vez frío, guardar en nevera, sin sacar del molde (eso hará que mantenga la forma), al menos 3 h antes de tomarlo. Servir fresquito acompañado de la crema de pimientos.
Coulis de pimientos:
  1. Escurrir el bote de pimientos del líquido de conservación, enjuagarlos y volverlos a escurrir (esto es para quitarles el sabor ácido de los conservantes). Trocearlos si vienen enteros.
  2. Poner un poco de aceite en una sartén, añadir los pimientos con el azúcar, y rehogar a fuego suave hasta que se derrita el azúcar y los pimientos queden caramelizados. Triturar con la batidora, añadiendo un par de cucharadas de nata vegetal si queda seco el puré o gusta esa textura. Yo no lo he necesitado, me ha quedado con el espesor justo.
  3. Poner en salsera, enfriar y servir acompañando la terrina.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Ensalada tibia de pasta con calabacines al mojo de ajo

¡Temporada de calabacines! Ahora es cuando están más tiernos y jugosos, así que hay que aprovecharlos.
A mi me encantan de cualquier manera, desde la consabida pero no por ello menos rica crema de calabacines hasta rellenos, a la plancha, en ensalada... Son la guarnición ideal, ligera y versátil.
Hoy los he hecho siguiendo una receta mejicana que vi en una revista. Ellos los toman solos o como guarnición y en caliente. Yo los he dejado entibiar para que se asentasen los sabores y los he acompañado con pasta, así he conseguido una comida rápida, fácil y nada pesada.
Quedan sabrosísimos, nada fuertes a pesar del ajo y lima y casi etéreos.


Ingredientes 4p:


  • 500 gr de calabacines pequeños 
  • 6 dientes de ajo
  • 1 Lima o 1 limón 
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 2 ramitas de perejil fresco picadas
  • 300 gr de pasta sin gluten
  • Aceite y sal

Elaboración:


  1. Cocer la pasta en agua con sal 8 mts. Retirar y escurrir.
  2.  Lavar los calabacines, secarlos, pelar dejando rayas (o no pelar si son muy tiernos o pelar si no os gusta la piel). Cortarlos en dados y dejar escurriendo en un colador con un puñado de sal durante 30 mts.
  3.  Pelar y quitar el germen de los ajos (la parte verde central que pica y repite) y cortarlos por la mitad. 
  4. Exprimir el zumo de la lima o el limón y colar para que no entren huesitos ni pulpa.
  5. Calentar en una sartén grande un poco de aceite y dorar ligeramente los ajos sin que cojan color. Retirar y reservar.
  6. Enjuagar los calabacines rápidamente bajo el grifo para quitarles la sal y secar con papel de cocina. Saltearlos en el mismo aceite de los ajos (añadir una cucharada más si es necesario) a fuego vivo durante 8-10 mts, removiendo constantemente.
  7. Retirar los calabacines, rociarlos con el zumo de lima y añadir los ajos y las hierbas picadas. Mezclar y añadir a la pasta cocida. Remover y servir tibio.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Papas aliñás

Papas aliñás (sí, sí, papas, su nombre original y nada de catetez. Id a América, a ver cómo las llaman).
 No hay plato más casero, tradicional, popular y económico en el verano andaluz que este, junto al gazpacho y el picadillo. Ha dado de comer durante generaciones a familias de escasos recursos en su versión más humilde, las papas cocidas con cebolla, aceite, vinagre y sal; pero están tan buenas que se fueron enriqueciendo con ingredientes hasta hacerlas de gran nivel si le añadimos una buena caballa en aceite o una ventresca de bonito.
Variaciones, como el gazpacho. Cada casa las hace a su manera, pero lo fundamental es que las patatas sean buenas (las nuevas las mejores), medianitas y cocerlas en su punto. Aquí reside el quid de la cuestión, porque te puedes pasar y dejarlas recocidas o papilla grumosa incomestible (que me ha pasado. Cualquier escribano echa un borrón).
Yo las hago en versión "de ricos" jeje, porque el picadillo de tomate y pimientos les viene genial y el remate de la caballa es lujo indescriptible. Una melva canutera del Estrecho también es buena "coronación". Ambas han de ser de calidad excepcional, eso sí. Otros añadidos: huevo duro, aceitunas, latas de bonito, con mayonesa en lugar del aliño de aceite...


Esta receta se la quiero dedicar a mi buen amigo Javier Castro, marino, montañero, amante del cine, lector y buen comedor. Pero sobre todo, cántabro de pro, como demuestra cada día en las bellas imágenes de Santander con las que nos regala en twitter a sus seguidores (@JAVIERCASTRO96 no os lo perdáis). ¡Ah, y también tiene blog Crónicas Javiéricas, donde nos cuenta sus libros y pelis.

Ingredientes (2 p):

  • 1/2 kg de patatas medianas nuevas (las viejas se quedan duras)
  • 1 tomate de ensalada
  • 1 o 2 pimientos verdes
  • 1/2 cebolla pequeña o 1 cebolleta
  • Una lata de caballa en aceite de calidad (la que más me gusta es la de Tejero) o bonito, atún, melva, ventresca
  • aceite, vinagre, sal y perejil fresco (el seco queda regular ) picado

Elaboración:

  1. Lavar bien las patatas bajo el grifo. Poner a cocer enteras con piel en una olla con agua caliente y sal. Cuando rompa otra vez el hervor, contar unos 20-30 mts a fuego alegre. El tiempo depende del tamaño de las patatas. Id pinchando con un tenedor o cuchillo. Tienen que estar tiernas pero enteras. 
  2. Apartarlas del fuego y enfriarlas en un bol con agua con unos hielos, para cortarles la cocción (la patata guarda mucho el calor).
  3. Una vez tibias, que se puedan coger, pelarlas y trocearlas. Ponerlas en una fuente.
  4. Añadir el tomate, el pimiento, la cebolleta, el perejil fresco, todo picado. 
  5. Aliñar con aceite, vinagre y sal. Remover con cuidado para que no se partan las papas y agregar los lomos de caballa. 
  6. Las papas aliñás se toman semifrías. Sácalas de la nevera un rato antes de comerlas, sino, estarán entacadas.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Ceviche suave de dorada

Sigo con las delicias que nos hemos regalado en la playa, aprovechando el pescado súper fresco.
Tenía muchas ganas de hacer ceviche pero no me atrevía en Sevilla porque, aunque el pescado suele llegar bastante fresco y las doradas son en su mayoría de piscifactoría, que no generan riesgos, tenía mis dudas.
Así que en La Antilla me he lanzado porque mis pescaderas son de confianza y estamos al borde del mar (que también te pueden meter la bacalá, pero es más difícil).
En este caso, no he congelado previamente la dorada, que es lo que se debe hacer para prevenir el anisakis, porque era de estero y estaba fresquísima, pero si no estáis seguros de la procedencia del pescado ni del tiempo que lleva fuera, congeladlo 24 h. Eso mata al gusanillo y puedes realizar cualquier receta que lleve pescado crudo o semicocido.
Es un ceviche un poco "sui generis" porque no lleva ají, ni picante ni suave ni de colores. Ya sé que para un peruano esto no es ceviche, pero a ver quién encuentra ajíes en La Antilla. Se puede sustituir por guindilla picada para darle ese toque picantillo.

Yo le he puesto pepino para darle frescor, pero unas lascas de manzana verde también le van de dulce.



Salió exquisito, tanto, que hemos repetido la receta varias veces este verano, cambiando la dorada por lubina en otra ocasión. ¡Y es taaan fácil de hacer!


Ingredientes (4p):

  • 1/2 kg de lomos de dorada limpios y sin piel (decidles al pescadero que os los saque. También podéis usar los congelados, descongelados en nevera).
  • 3 limas o 2 limones (yo he puesto 2 limones porque no había limas en el mercado)
  • 1/2 cebolla morada
  • un manojo de culantrillo (cilantro. Imprescindible. El perejil no tiene ese punto canalla que le da el culantro)
  • 1 pepino
  • 1 lata de maíz a falta del choclo peruano. Si lo encuentras, mejor.
  • un pellizco de sal.
  •  ají fresco al gusto de picante o media guindilla sin pepitas

Elaboración:

  1. Congelar el pescado si es fresco al menos 24 h para evitar anisakis. Descongelar en nevera. Cortar los lomos en daditos, ponerlos en bol y cubrir con el zumo de las limas o limones. Introducir en nevera 15 mts.
  2. Mientras, picar la cebolla, pepino y cilantro muy menudos. Picar el ají o la guindilla sin semillas.
  3. Poner en cuencos no muy profundos el pescado con el líquido de maceración, las verduras, el maíz y el ají. Añadir un pizca de sal y servir muy fresco.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Huevos de choco a la plancha

Que Huelva es un paraíso gastronómico es sabido por todos, desde el jamón serrano hasta las gambas blancas, "tó está güeno". A lo mejor lo que no sabéis es que el otro producto estrella es el humilde pero riquíiisimo choco (sepia para los de Despeñaperros para arriba) de tal forma que los mismos onubenses se autodenominan "choqueros", en lugar del latinajo.

Hoy os quiero enseñar una delicatessen del choco, para que veáis que de este bicho como el cerdo, "hasta los andares".
Primero una aclaración: los huevos de choco NO son los testículos de la criaturita, como dice la leyenda urbana de los que no han visto un choco nada más que en tiras congeladas. Son unas glándulas pareadas que sólo tienen las hembras y que protegen los óvulos. Por ello son suaves, de textura muy delicada (hay que tener cuidado en sus cocciones porque se pueden fastidiar fácilmente) y de sabor tan exquisito y buscado que no son baratos, aunque tampoco precio langostino tigre. Pero si los encontráis frescos, no dudéis en comprarlos porque merecen la pena. Tienen que estar brillantes como éstos. Si los véis con un velillo opaco, es que no son del día.



Los podéis hacer cocidos y aliñados (con picadillo están de muerte. Con mayonesa, herejía) pero cuando están así y de este tamaño ¡a la plancha del tirón con aceite, sal y perejil! Y nada más que les camufle el sabor.
Yo los he acompañado con aliño de pimientos asados a la albahaca, que ahora están en su mejor momento. En la sencillez está la esquisitez.
El atrezzo no es de Quinta Avenida, pero en La Antilla y de alquiler, no hay para más.





Ingredientes: 

1/2 kg de huevos de choco, aceite, perejil y sal.

Elaboración:

  1. Lavarlos cuidadosamente, cuidado de no chafarlos. Secarlos con papel de cocina o un paño limpio.
  2. Asar a la plancha con aceite y sal unos 8 mts, dependiendo del tamaño, si son más grandes un poco más (se desmenuzará el coralito, pero es normal).
  3. Aliñar con salsa verde (aceite con perejil picado y sal, emulsionados)
  4. Si los queréis hacer aliñados, cocerlos en agua hirviendo con sal y laurel entre 10-15 mts dependiendo del tamaño y la cantidad. Escurrir, enfriar y cortarlos en rodajitas. Echar en el aliño.
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