lunes, 31 de marzo de 2014

Mousse de fresones con fructosa

¡Temporada de fresas, Temporada de vicio!
Como las cerezas, las pipas o las patatas fritas, no puedes comer sólo una. Y lo malo de las fresas es que, con el cuento de que es fruta y no engorda, te chascas la caja entera, así, a lo vivo, que es como más me gustan de las miles de formas que hay de prepararlas (y todas ricas).
Luego me muero de coraje porque tengo montones de recetas de postres con fresas y nunca hago ninguna porque no llegan vivas, las pobres.
Pero este finde he sido buenísima (y que ya me tengo que tomar una caja de antihistamínicos para comerme 2 fresas, todo hay que decirlo) y las he comprado sólo para hacer este postre que me andaba rondando hace tiempo.
Un poquito laborioso pero nada complicado.


¿Con lactosa, Loro? Sí, porque también hay que darle gusto de vez en cuando a los que no son intolerantes pero, como en este caso, tienen algún problemilla con la diabetes, por eso lo he hecho con fructosa en lugar de azúcar. Yo he disfrutado tanto o más haciéndolo que si me lo hubiera comido.
Y es que el resultado no es para menos. La presencia, ya la veis en las fotos, y el sabor..."¡Riquisíisiimo! ¡Qué fino! ¡Deseando que llegue la cena para cortarme otro cachazo!" comentarios literales a pie de cuchara.


Ingredientes (6 p):

  • 4 yemas de huevo
  • 200 gr de azúcar (yo, 100 gr de fructosa. La equivalencia entre azúcar blanquilla y fructosa es habitualmente la mitad).
  • 4 hojas de gelatina (en la receta decía 3, que fueron las que puse, pero la textura quedó un pelín blanda para cortar las porciones de la barra. Si se presenta en copas de helado, con 3 va bien).
  • 500 gr de fresones enteros.
  • 150 gr de nata montada fuerte
  • 250 ml de leche entera 
  • 1 nuez de mantequilla para el molde

Elaboración:

  1. Untar un molde tipo cake (metálico mejor) de 1l de capacidad con nuez de mantequilla y forrarlo con papel de horno. Refrigerar en la nevera.
  2. Poner en remojo en agua fría las hojas de gelatina, para que se ablanden.
  3. En un cazo, llevar a ebullición la leche con el azúcar, para que se disuelva. Una vez disuelta, apagar y retirar del fuego. Entibiar.
  4. Mientras,  en un bol, batir las yemas con las varillas hasta que blanqueen y estén bien ligadas. Agregarles la leche calentita pero no hirviendo, que nos cuaja las yemas, en hilo y muy despacito, sin dejar de remover con una cuchara de madera.
  5. Echar de nuevo en el cazo y cocer a fuego suave, sin parar de remover, hasta conseguir una crema espesa, como natillas. Retirarlas del fuego y añadir las hojas de gelatina bien escurridas. Mezclar y dejar enfriar, sin dejar que cuaje.
  6. Limpiar los fresones, quitarles los rabitos y triturarlos en la batidora, dejando unos 3 o 4 enteros para decoración, depende del tamaño. Una vez triturados, pasarlos por el tamiz, para eliminar las semillas de las fresas. Mezclarlos con la crema y añadir la nata montada con cuidado.
  7. Verter la mitad del compuesto en el molde y meter unos 45 mts en la nevera, para que cuaje un poco la gelatina, pero no del todo. Sacar y sumergir levemente los fresones de decoración. Agregar el compuesto restante. 
  8. Guardar en la parte más fría de la nevera 6 y 8 horas, mínimo, aunque mucho mejor de un día para otro. 
  9. Despegar del molde con cuidado tirando del papel, volcar sobre una fuente, retirar el papel adherido (sale fácilmente) y servir bien fresquito.

Consejos:

  •  No caigáis en la tentación de cocer la crema a fuego más fuerte para aligerar, se os cortará. Paciencia. Tomaros un cafelito mientras dais vueltas a la cuchara ;)
  • El papel de horno no es imprescindible en el molde y es verdad que deja marcas, pero después de varias experiencias con bavaresas que se arruinan al desmoldarlas, lo aconsejo vivamente. Por más que metía el molde en agua caliente para ayudar a desmoldar, aquello no salía salvo destrozado. Seré muy torpe, pero con el papel me salen enteros.
  • Si queréis acelerar el cuajado de la primera capa, podéis meter el molde en el congelador,pero cuidado, vigilando que no se congele. Unos 15 mts y haciéndole más visitas que un médico.
  • Yo no lo he acompañado de ninguna salsa por no abusar del azúcar, teniendo el cuenta el personal al que iba dedicado, pero una mermelada de fresa derretida o mejor, una salsa de chocolate fundido le va que ni pintado.
  • Cuidado al partirlo, que se viene el fresón entero. Si queréis, cortarlos a la mitad al sumergirlos en la mousse y así será más fácil cortar las porciones.


lunes, 24 de marzo de 2014

Albóndigas de bacalao a la vizcaína (sin gluten)

Continúo con mi cruzada sobre "Cómo comer bacalao en Cuaresma que no sea con tomate".
Hoy os propongo una manera divertida y riquísima de darle otro uso a las tiras de bacalao salado: en albóndigas. He tomado la idea de una receta de Eva Arguiñano, pero en lugar de hacerla con lomos de bacalao fresco, he usado el salado, por seguir a tono con las fechas. La salsa vizcaína que las baña es de las de migar una telera de pan.

No son nada complicadas, salvo el darles forma, como todas las albóndigas de pescado, ya que se pegan más a las manos que las de carne. Para evitarlo, yo dejo la masa reposar una media hora en la nevera, así, se endurece un poco y es más fácil de trabajar. Y me humedezco las manos con agua, para que se adhiera menos.

Un poco más de entretenimiento en la cocina, pero viendo el resultado, merece la pena "cum laude". Lástima que se acaben tan pronto.



Ingredientes (2p):

  • 300 gr de bacalao salado en tiras.
  • 2 ñoras
  • 1 cebolla grande
  • 1 huevo
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de pan rallado sin gluten
  • 1 vaso y medio de caldo de pescado.
  • harina sin gluten para rebozar.
  • aceite de oliva, perejil y sal.

Elaboración:

  1. Desalar el bacalao durante 24 h en el frigorífico, cambiándole el agua varias veces.
  2. Dejar las ñoras en remojo la noche anterior para que se ablanden o cocerlas durante media hora.
  3. Poner el bacalao en un cazo con agua fría y calentar. En el momento que empiecen a salir las primeras burbujas de calor en el agua, apagar el fuego, retirar y dejar reposar unos minutos el bacalo dentro. Luego escurrir (este paso no es imprescindible, pero hace que el bacalao no quede tan tieso dentro de la albóndiga).
  4. Picar la cebolla a plumas y dorar en un poco de aceite. Salar.
  5. Raspar la carne de las ñoras con un cuchillito y añadir a la cebolla una vez pochada con 1 cucharada de maicena. Rehogarlo bien y agregar el caldo. Dejar cocer a fuego medio unos 10 mts.
  6. Mientras hacer las albóndigas: desmenuzar el bacalao y ponerlo en un bol. Añadir el diente de ajo muy picado, el huevo, unas ramitas de perejil fresco picado y el pan rallado. Mezclarlo todo y meter en la nevera media hora.
  7. Coger porciones de masa y bolear las albóndigas (va a costar un poco). Pasar por la harina y dorarlas ligeramente en un poco de aceite caliente (no mucha cantidad, con un dedo es suficiente). 
  8. Agregarlas a la cazuela de la salsa y dejar cocer unos 10 mts a fuego suave, para que se hagan y se impregnen bien de la salsa.
  9. Servir calentitas acompañadas de un arroz blanco o patatas panaderas.

sábado, 22 de marzo de 2014

Caldo o fumet de pescado

Cuando una lleva entre ollas y pucheros tantos años se le olvida que no para todo el mundo las cosas están sabidas o son tan evidentes.
La verdad, nunca se me hubiera ocurrido poner aquí cómo se hace un caldo o fumet de pescado. Pero dado que lo utilizo en bastantes recetas, que hay gente que me lee que es novatilla o que tiran de tetrabrik, he decidido contaros el "making of" de algo que, para mi, es absolutamente necesario, que es base para arroces, guisos o salsas, y sobre todo, que no entraña dificultad alguna y requiere poquísimo tiempo. Cuando lo veáis, no vais a comprar más el industrial salvo para desavío.
Aprovechando que esta mañana había en la plaza rape entero, con su cabeza que es como me gusta (desconfiad cuando os venden las colitas solas y despellejadas. Así no se puede saber la frescura del pescado) me he dicho: "Loro, hoy trastienda de fogones en el blog :))".


Ingredientes: 

  • cabeza, espinas y piel del rape (es el más gustoso, pero también valen otros tipos de pescado blanco como la merluza o el bacalao).
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 1 rama apio
  • 1 zanahoria
  • laurel, aceite y sal (también le suelo poner un casco de limón, pero hoy con las "cámaras" se me ha olvidado).
  • 1l y medio de agua (filtrada mucho mejor).
(A veces también le pongo un vasito de vino blanco seco, si lo quiero con más cuerpo para sopas de pescado)

Elaboración:

  1. Pelar, lavar y cortar verduras en trozos grandes. 
  2. Lavar y secar el pescado. Dorarlo ligeramente en un poco de aceite (este paso no es imprescindible, lo puedes echar directamente en el agua, pero créeme, el tostar las espinas le da un sabor riquísimo al caldo).

    3. Añadir las verduras, el laurel, la sal y el agua a la cazuela.
    4. Llevar a ebullición y espumar cuando salgan las impurezas a la superficie.


        5. Tapar y dejar cocer a fuego medio entre 5-8 mts. Se trata de un caldo corto. No hay que prolongar la cocción, porque se pierden las sustancias del pescado. Cuando lo hago en olla express porque el tamaño del rape es mayor, lo pongo 10 mts.

        6. Dejar templar. Una vez templado, desechar restos de pescado y verduras y colar con un colador de tela o estameña. Los normales van a dejar pasar restos del caldo que resultan desagradables.




           7. A rellenar envases!! Me han salido 3. Enfriar a temperatura ambiente y si no se va a utilizar de inmediato, al congelador. Aguantan estupendamente hasta 3 meses. Para usarlo, basta con descongelar en microondas o la noche anterior en la nevera. 

Tiempo total, envasados y todo, ¡¡¡1/2 hora!!!!! y lo tengo para varias veces, es natural, controlando la sal. No hay quién de más. 



jueves, 20 de marzo de 2014

Alcauciles con calamares al pimentón

¡Bienvenida Primavera!
Temporada de los riquísimos espárragos, las fresas y los alcauciles, así que hay que aprovecharlos.
¡Pero si alcachofas hay todo el año! diréis. Sí, pero el alcaucil es un poco distinto: era la variedad silvestre de la alcachofa, aunque hace mucho que se cultiva, más pequeño, más tierno (por lo que se desperdician menos hojas) y se da principalmente en el S.O andaluz, donde es protagonista de los guisos de Cuaresma junto a las habas y guisantes frescos.
No me chiflan los alcauciles, pero he de decir que cuando los veo en el mercado tan apretados como una piña y oliendo a campo, no me resisto. Da gusto cuando empiezas a pelarlos y te rechinan las hojas al tirar de lo verdes que están.

He de confesaros que me resistía a poner esta receta porque la foto no le hace justicia, se ven pardos en lugar de verdes, y poco apetitosos. Eso siempre pasa cuando lo haces en guiso, por más que los frotes con limón o los eches después. Pero es tan sencilla y está tan buena que espero que mis palabras aporten la belleza que le falta al plato.
Por cierto, me encanta la palabra alcaucil ¿sabíais de dónde procede? Del árabe, claro, por el prefijo Al-. Pues sí y no: la alqabsilia árabe viene del mozárabe capicela y ésta del latín bético capitia. Ambas significan "cabecita" haciendo alusión a su forma. Disculpad digresión, pero me pierden las etimologías culinarias :))



Ingredientes:

  • 6 alcauciles
  • 1/2 kg calamares medianos ( 3 o 4)
  • 2 cebollas
  • 1/4 kg de champiñones.
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1 cucharadita de pimentón de la Vera
  • perejil fresco picado
  • aceite de oliva y un poco de agua

Elaboración:

  1. Limpiar los calamares de tripas y piel. Cortarlos en aros, aprovechando también las patitas, claro.
  2. Picar las cebollas y pocharla en un poco de aceite. Cuando están ya doraditas y blandas, añadir los calamares y saltear un poco.
  3. Limpiar los champiñones y trocearlos.
  4. Pelar los alcauciles, quitándoles las hojas exteriores más duras y el rabito. Cortar en cuartos.
  5. Dorar en una sartén los champis y los alcauciles, cuidando que éstos no se quemen. Agregarlos a la cazuela de los calamares. Añadir el vino blanco y dejar evaporar unos minutos.
  6. Finalmente, añadir el pimentón, un pellizco de sal y un poco de agua, pero sin que cubra. Cocer tapados a fuego suave unos 20-30 mts (dependiendo del tamaño de los calamares y los alcauciles).
  7. Antes de servirlos, espolvorear con perejil picado.

jueves, 13 de marzo de 2014

Bizcocho de reinetas con almendras y pasas

Una auténtica delicia. Es que no puedo decir otra cosa.
Me gustan todos los tipos de manzanas (será la genética de Eva ;), pero lo de las Reinetas, amigos, es otro mundo. Ese aroma a sidra, esa acidez justa, esa textura cuando las asas. Sobran los comentarios, sobre todo cuando las encuentras asturianas en el mercado y no las importadas canadienses. Me rebela comer manzanas de otros países cuando en España tenemos variedades de gran categoría.

Me las traje sin dudar, claro, pensando en hacer la riquísima tarta de manzana, que es mi favorita. Pero luego pensé que estaba un poco vista por todos los blogs, así que me decidí por este espectacular bizcocho (sí, ya sé, soy monotemática en dulces, pero es lo que gusta en casa. Algún día me levantaré contra la tiranía del migao).

Está adaptado de receta inglesa y es el típico bizcocho de merienda pero ennoblecido en sabor y tan jugoso que nos ha durado fresco varios días. La receta original lo hace con avellanas. Yo no tenía, así que las he cambiado por almendras, que también quedan geniales. Y en lugar de los dátiles que pedía, como no nos gustan, le he puesto pasas de Corinto.
El acabado me ha quedado menos lucido, porque tampoco lo he bañado con mermelada de albaricoque, que ya sabemos que le da un brillo especial a cualquier dulce, pero soy alérgica y no me agrada su sabor, así que lo pincelé con miel derretida, menos vistoso, pero al final combina mejor con la manzana y no camufla su sabor.
¿No os da coraje cuando coméis tartas de manzanas de confiterías o croissants que sepan a albaricoque y no a lo que tienen que saber? Si alguien sabe de otras alternativas para lustrar los dulces sus ideas serán bien recibidas.

Antes de partirlo. El tostado de las almendritas untadas con la miel, una fiesta


El corte, con la fruta y las pasas en su sitio


MMMMHHH  la jugosidad de la fruta se deshacía en la boca, y el crunch crunch de la corteza de manzana y almendras. Impresionante!

Acostadito, para que se aprecien los tropezones


Ingredientes:

  • 3 huevos
  • 175 gr de margarina vegetal fundida previamente y fría.
  • 350 gr de harina sin gluten Mix C Shär
  • 4 cucharaditas de levadura
  • 2 cucharadas de canela molida
  • 175 gr de azúcar moreno de caña integral (no hay color con la ínfima calidad del de Azucarera).
  • 3 manzanas reinetas medianas
  • 100 gr de pasas de Corinto 
  • 100 gr de almendras picadas, no molidas.
  • 2 cucharadas de mermelada de albaricoque (yo, miel).

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 180º calor arriba y abajo (a 160º si va con aire o menos tiempo).
  2. Untar con un poco de margarina un molde redondo de 20 cm  (sale bastante alto el bizcocho. Yo creo que uno de 22 o 23 cm también le iría bien) y forrar la base con papel de horno.
  3. Batir los huevos con la margarina fría. Mezclar la harina tamizada con la levadura, el azúcar y la canela en un cuenco. 
  4. Pelar y cortar 2 de las manzanas en dados pequeños. Añadirlas a la harina junto con las pasas y la mitad de las almendras. Mezclar para que queden los ingredientes bien enharinados y así no se vayan al fondo.
  5. Echar la mezcla de harina en el huevo y mezclar lo justo para que se integre, removiendo con cuidado.
  6. Verter la masa en el molde.
  7. Descorazonar la 3ª manzana y sin pelar, cortar en rodajas finas. Disponerlas solapadas en círculo sobre la masa y espolvorear con la almendra picada restante. 
  8. Hornear entre 50 mts- 1 hora (lo que me tardó a mi). 
  9. Sacar del horno, enfriar sobre una rejilla. Antes de que se enfríe del todo, calentar la mermelada de albaricoque (o miel con 1 cucharada de agua) y pincelar la superficie. Dejar enfriar del todo. 
Fuente: 101 Bizcochos y pasteles. BBC Good Food

martes, 11 de marzo de 2014

Garbanzos con chocos y jamón

¡Cuchareo gustoso traemos hoy!
Seguimos con los guisotes de Cuaresma, que me gustan más que los carnívoros. ¿Por qué? Porque generalmente son más ligeros, incluyen pescado y porque me apasiona encontrar el sabor del mar en todos mis platos.
Quizás de Despeñaperros para arriba no sean tan frecuentes las legumbres con "sacramentos" marinos (salvo en costas), pero en Andalucía son muy comunes y se ofician todo el año, no hay que buscar la excusa de la vigilia para disfrutarlos.
Esta receta proviene de los típicos ranchos de abordo, esas joyas que nos regalan los afanados pescadores y como tal, rica, nutritiva, sencilla y económica.
Yo le he añadido el jamón para darle un toquecito de categoría y de paso, enaltecer su sabor, aunque el hecho de cocer los garbanzos en el fumet de pescado y luego con los chocos hace que el guiso adquiera un sabor grandioso.

Fijaos la pinta del sofrito nada más. ¡Dan ganas de ponerlo directamente sobre el pan!


Para zambullirse en la ollita. ¡Cómo está el caldo!


Un gustazo encontrarse estos tropezones


Ingredientes (4p):

  • 1 choco grande o 2 pequeños (recuerdo, choco es la sepia).
  • 300 gr de garbanzos (yo calculo unos 75 gr de legumbre seca por persona pero si sois tragones poner 100 gr)
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento rojo y 1 verde
  • 1 tomate
  • 2 dientes de ajo
  • 150 gr de jamón en taquitos
  • 2 hojas de  laurel 
  • 1 ñora 
  • 1 cucharadita de pimentón de la Vera dulce
  • caldo de pescado
  • aceite de oliva y sal.

Elaboración:

  1. Dejar en remojo los garbanzos y la ñora la noche anterior.
  2. Limpiar el choco y cortarlo en trozos pequeños (tentáculos incluidos).
  3. Poner los garbanzos, una hoja de laurel, el pimentón dulce en la olla rápida, cubrirlos con el caldo y cocer 10 mts, 2 aros (aquí, cada cual que se adapte a su tipo de olla).
  4. Mientras, hacer un sofrito con la cebolla, los ajos, la otra hoja de laurel y los pimientos muy picaditos. Cuando estén casi pochados, unos 10 mts, añadir el tomate troceado y sin piel, y la carne de la ñora. Dejar cocer unos 8 mts más, hasta que reduzca el tomate. Añadir los taquitos de jamón y dar un par de vueltas, para que coja sabor el sofrito, pero que no se hagan demasiado, que quedan muy salados y tiesos. Probar el punto de sal. Yo no le he añadido, porque ya el jamón aporta bastante, y el caldo de pescado también llevaba su sal.
  5. Una vez que se pueda abrir la olla rápida, agregar los chocos y cocerlos unos 35mts o hasta que estén tiernos, tapados pero sin poner la presión en la olla (cocción tradicional. Si le pusiéramos presión se desharían los garbanzos. También puedes cocer aparte los chocos, pero los garbanzos no cogerían el gustillo).
  6. Una vez tiernos los chocos, añadir el sofrito y dejar cocer a fuego lento, destapado para que se evapore un poco el caldo, unos 10 mts más, a fin de que se impregnen bien los sabores. 
  7. Servir muy caliente, aunque mucho mejor de un día para otro.

Notas:

  • Los tiempos de cocción varían según el menaje del que cada uno disponga. Yo uso olla súper rápida WMF. Pero los pasos de la receta son los mismos para una cocción tradicional.
  • Desaconsejo para esta receta los calamares. Generalmente son intercambiables con los chocos, pero en este caso, y para la mayoría de los guisos, no, porque su cuerpo es muy fino, tienen menos agua y hacen menos sustancioso el caldo, aguantan mal una cocción prolongada y quedan correosos.

viernes, 7 de marzo de 2014

Bacalao confitado a la naranja

Primer viernes de Cuaresma. Recuerdo inmediato que me viene a la mente: Bacalao con tomate.
Aún se seguían a rajatabla los antiguos preceptos de vigilia de la Iglesia y el filete con patatas sólo hacía acto de presencia algún día laborable. No me hubiera importado, porque no soy carnívora, pero aquel bacalao de la infancia, de comedor de monjas, era estopa y la salsa de tomate, más ácida que una bañera de limones. Incomestible.
Me marcó de tal manera que tardé años, pero años, en volver a comerlo y desde luego, con tomate, muy rara vez, a pesar de que lo típico por el Sur sigue siendo ese guiso. Menos mal que también son típicas las riquísimas tortillitas y pavías o las espinacas con garbanzos, que ya pondré receta.

Cuando me aficioné a esto de jugar a las cocinitas, vi que había mil maneras de preparar el bacalao, a cada cual más tentadora, así que aparté mis recelos y hoy puedo decir que soy una integrista acérrima de este maravilloso pescado, en cualquier momento y ocasión.

Aunque las vigilias de Cuaresma ya son cosa del pasado, traigo receta de bacalao por darle un toque tradicional al blog, pero como podéis comprobar por el título, más modernita. Y es que, estando como están las naranjas de ricas y lo bien que combinan con el pescado, es un crimen no aprovecharlos juntos y disfrutar de un plato tan fácil de hacer como placentero en el paladar.
El confitado con las hierbas le da una jugosidad y aromas únicos al bacalao y el contraste agridulce con la salsa de naranjas es un jolgorio en boca. Yo no lo acompaño porque no quiero que nada me distraiga de esos sabores, pero iría muy bien con un arroz blanco a las hierbas o con frutos secos.
¡Probadlo! Que hay vida más allá del "bacalati con tomati" (como dicen en Cádiz)


Ingredientes:

  • 1/2 kg lomo de bacalao desalado.
  • 1 cebolla
  • 3 naranjas
  • 50 gr de miel
  • zumo de 2 naranjas.
  • 3 dientes de ajos
  • aceite oliva virgen extra, romero y tomillo frescos.

Elaboración:

  1. Desalar los lomos de bacalao 48 h antes, cambiándoles el agua cada 12 h.
  2. Calentar el aceite con las hierbas y los dientes de ajos enteros. Cuando coja calor (pero sin llegar a hervir), meter el bacalao, bajar inmediatamente a fuego muy suave y confitar el bacalao durante 15 mts (se sabe que está hecho cuando la carne se separa en lascas de manera natural). Retirar del fuego y dejar enfriar en el mismo aceite.
  3. Hacer el zumo de 2 naranjas y pelar y cortar la 3ª en gajos al vivo.
  4. Cortar la cebolla en plumas (gajos muy finos) y caramelizar en la miel y el zumo a fuego medio-bajo. Dejar que reduzca el zumo un poco, añadir los gajos de naranja y dejar reducir un poco más. Ha de quedar una salsa cremosa, fluida, no muy espesa.
  5. Disponer la cebolla y los gajos como cama en un plato. Colocar los lomos de bacalao encima (están a temperatura ambiente, nada de recalentar) y bañar con la salsa. Servir con un buen blanco de Rueda.

sábado, 1 de marzo de 2014

Bizcocho casero de miel y almendras

A veces pasa que a una le entra el gusanillo de hacer bizcocho o magdalenas sí o sí, pero no tiene ningún ingrediente "diferente" en casa. Y es Domingo, no hay nada abierto y lo que hay, tiene la fruta de plástico o en aquellas condiciones.
Quedan dos soluciones: o pasar el "mono" ordenando armarios (como que no) o decir "¡Qué porras! ¿Por qué no un bizcocho sencillo de toda la vida?"
Porque sí, porque ellos también tienen derecho a aparecer en el blog si son totalmente aptos para intolerancias.



Y confesémoslo, a la hora del desayuno, el que se lleva el gato al agua, digo al café, es el humilde pero jugoso bizcocho "de la abuela" que, en su sencillez, es capaz de removernos todos los recuerdos de la infancia.
Así que no doy más rodeos. Con ustedes, señoras y señores, Don Bizcocho Casero. Aromático, de migar, porque es bizcocho seco, y cris-cris de almendritas.





Ingredientes:

  • 5 huevos, yemas y claras por separado.
  • 100 gr de  azúcar.
  • 100 ml de aceite de oliva (o girasol, aunque ya sabéis mi opinión).
  • 150 ml de miel (la que tengo es de Mil Flores, pero una de brezo o de romero le vendría de muerte).
  • 200 gr de harina sin gluten Mix C de Schär.
  • 2 cucharaditas de levadura en polvo.
  • 50 gr de almendras tostadas y picadas (no molidas, que se noten al morder).

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 200º C, calor arriba y abajo (si le pones aire, 180º).
  2. Untar un molde redondo de 23 cm con aceite y espolvorearlo de harina.
  3. Batir las yemas con el azúcar hasta que estén cremosas. Añadir el aceite, la miel, la harina tamizada con la levadura y las almendras (que previamente hemos dorado en una sartén sin grasa y picado en la picadora). Mezclar, aunque costará un poco porque la masa es contundente.
  4. Añadir las claras previamente montadas a punto de nieve, intentando que no bajen. 
  5. Verter la masa en el molde y hornear a 180º 40-45 mts o hasta que al meter un palillo éste salga seco.
  6. Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.
Nota: en la receta original ponía 30 mts de cocción, pero a mi me tardó en cuajar el centro 45-50 mts, por lo que se doró la corteza excesivamente, a pesar de taparlo con papel albal. Y también por la miel, claro. Todos los bizcochos que llevan miel y frutos secos, tienden a dorarse antes.

Cazuela de mero y gambas

Días tontos de lluvia en los que apetece un plato bien caliente. Normalmente echamos mano de suculentos potajes, pero las cazuelas o calderetas de pescado reconfortan igual, son un regalo para el paladar y no abultan la panza.
Ingredientes, todos los que quieras. Depende del bolsillo y lo que encuentres en el mercado.
Hoy había un mero muy aparente. La gente suele tirar a lo fácil y hacerlo frito o empanado. Para mi es un error, porque ya es un pescado bastante aceitoso y se hace más indigesto. En cambio en guisos es fantástico el caldo que hace. Así que no me lo he pensado: un cuartillo de almejas y la reserva de gambas del congelador, y plato como Dios manda. Un poco más de trajín del habitual, al llevar cocciones separadas, pero nada del otro mundo.

Dije que era ligerito ¿no? Bueno, pues eso mismo, era, porque se ha autoinvitado una barra de pan al oler la salsa. ¡Puro MAR!



Ingredientes (4 p):


  • 1 choco mediano o 1/2 kg de calamar en aros.
  • 1/2 kg mero en filetes o rodajas.
  • 12 gambas
  • 300 gr almejas chochas (los finos las llaman de Carril, pero en Cartaya, Huelva, chochas de toda la vida).
  • 2 tomates maduritos.
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo.
  • 250 ml de sidrina
  • aceite de oliva, sal, pimienta, 1 guindilla (opcional) y perejil fresco.

Elaboración:

  1. Limpiar el choco, trocearlo y cocerlo en agua que lo cubra unos 30 mts, fuego suave, hasta que esté tierno. Apartar y reservarlo en el jugo de la cocción.
  2. En una cazuela amplia sofreir la cebolla y los ajos muy picados, hasta que empiecen a tomar color. Añadir el pimiento troceado pequeñito, los tomates pelados y sin pepitas, la guindilla entera. Dejar que sude unos 5 mts a fuego fuerte. Agregar la sidra y un vaso del jugo de cocción del choco (si hace falta luego se añade un poquito más). Tapar y dejar cocer a fuego suave el sofrito unos 15 mts.
  3. Mientras, dorar las gambas sin pelar en un poco de aceite. Reservar. 
  4. En el mismo aceite, freir las rodajas de mero ligeramente enharinadas (si hace falta echar un poco más de aceite) hasta que estén doraditas. Reservar.
  5. Incorporar al sofrito el mero, las tiras de chocos y las gambas peladas. Salpimentar y espolvorear con el perejil picado. Cocer tapado, a fuego suave unos 8-10 mts.
  6. Servir bien caliente.

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