lunes, 20 de enero de 2014

Rosca de naranja al azafrán

Me las prometía yo muy felices con la dieta postnavideña, no caer en tentaciones mundanas, hacer una "vida retirada" emulando al egregio Fray Luis con aquello de:

"A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada 

sea de quien la mar no teme airada."

Pero no hay manera. Estando los días fríos y lluviosos, llamando cual sirenas a no salir de casa y refugiarse cabe (sí, estoy rancia hoy ;) el calor del horno, et otrosí, siendo plena temporada de naranjas (mi perdición, casi tanto como el chocolate) ¿quién cumple condena luisiana y se basta con "pobrecilla mesa" cuando el humeante té clama en el desierto por el abandono de una miga odalisca que lo envuelva en sus velos? No seré yo a la que se dirija el dedo acusador. Que no me amarren al mástil, que me voy pitando a meter las manos en la masa, aunque las sirenas se muestren a la postre como michelines turbadores... y turbantes.


Así que a caer conmigo en esta suave, duuulce, delicada rosca, cuya exquisita combinación de naranja y azafrán convence al más incrédulo. ¿Sabor a paella? Ni por asomo. Eso es cortedad de mientes. Esta especia se usaba en repostería desde tiempos antiguos, más para indicar la riqueza de la casa donde se elaboraba el dulce que por su sabor, dado que su precio era exorbitante.


Y desde luego, por ese color llama dorada que entra por los ojos. No sé si se aprecia bien en las fotos, porque mi rosca quedó morenita por mor de un molde de silicona (¡nefastos!) y del azúcar moreno, pero era una fiesta de sabor y color.
Y si dura, que no creo, se mantiene superjugoso gracias al almíbar de naranja que lo baña. En resumen, postre redondo.


Ingredientes:

  • 100 gr de almendras molidas.
  • 50 gr de polenta (sémola de maíz o harina de maíz amarillo)
  • 175 gr de azúcar moreno de caña.
  • 1 cucharadita y media de levadura en polvo.
  • 2 naranjas grandes.
  • 4 huevos medianos
  • 200 ml de aceite de oliva suave (no queda nada fuerte el sabor, pero si no os gusta, de girasol, aunque pierde bastante categoría).
  • una pizca generosa de azafrán en hebra
  • 85 gr de azúcar glas.

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 180º (170º si es con aire) calor arriba y abajo. Engrasar con un poco de aceite un molde de rosca de 23 cm.
  2. Tostar la almendra molida en una sartén sin grasa, sólo hasta que tome un poco de color. Cuidar que no se queme. Dejar enfriar y mezclar con la sémola, el azúcar moreno y la levadura.
  3. Batir la ralladura de 1 naranja con los huevos y el aceite e incorporar a la masa de sémola. Verter en el molde y hornear entre 30-40 mts (a mi se me hizo en 30 mts).
  4. Mientras se hornea, pelar la otra naranja (sólo la parte naranja, evitando lo blanco que amarga) y cortarla en tiras finas. Ponerlas en un cazo con el zumo de ambas naranjas, las hebras de azafrán y el azúcar glas. Llevar a ebullición y dejar hervir suavemente unos 5 mts, hasta conseguir un almíbar clarito.
  5. Sacar la rosca del horno y dejar enfriar un poco. Desmoldar en un plato amplio y mientras esté caliente, pincharla varias veces con un palillo y verter a cucharadas el almíbar. 
  6. Disfrutad sin contención ;)

Notas:

  • la sémola o polenta no es más que harina de maíz amarillo molida muy fina. Podéis encontrarla en los hipermercados o herboristerías. Da gran sabor y una textura crocante al bizcocho, con la tremenda ventaja de que carece de gluten. 
  • Yo he puesto almendras, pero también queda muy bien con avellanas. 


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