martes, 29 de octubre de 2013

Albóndigas de choco en salsa sin gluten

Tenía muchas ganas de hacer esta entrada en el blog porque, junto a las espinacas con garbanzos y las tortillitas de bacalao, era una de mis tapas favoritas. Siempre que las veía en carta, las pedía, y era condición "sine qua non" para volver al bar en cuestión. Como fueran un desastre (y son de las tapas "fáciles pero con trampa") ya podía tener el resto de la carta el nivel del Ritz que no lo frecuentaba más.


Desde que me diagnosticaron la intolerancia al gluten no me queda más remedio que mirar de lejos esas exquisiteces, pero no he renunciado a comerlas. Las hago en casa cada vez que puedo, y no las privo de su digna acompañante, una manzanilla de Sanlúcar bien fresquita, porque es tapa muy andaluza y costera. Tanto Cádiz como Huelva se disputan su origen.  Yo no entro en discusiones cuando lo que hay que hacer es comer y callar. Las he probado en ambos paraísos y estaban igual de buenas.

Hoy las he hecho con salsa de zanahorias, que combina muy bien con el sabor a mar del choco, acompañadas de champis a la plancha, pero también se suelen hacer encebolladas al vino o en salsa de tomate. Como albóndigas, se adaptan a lo que sea, salvo aberraciones de nata.

Estoy segura que no os vais a resistir a hacerlas.



Corre el bulo de que son complicadas de hacer, pero nada más lejos de la realidad. Son fáciles, rápidas y congelan estupendamente. Así que si os ponéis, haced para un regimiento, que vale la pena (sólo hay que doblar cantidades).
Para que os salgan ricas:
  1. No picar excesivamente el choco porque no se aprecia en el bocado y queda gomoso. Si lo picas a máquina, un golpe es más que suficiente. A cuchillo es más trabajoso, pero quedan los trozos más gorditos. A vuestra elección.
  2. No abusar del pan rallado para ligar la masa, que las pone como marmolillos. Aunque veas que se te quedan blanditas, no pasa nada. No son albondigones de ternera, sino algo más delicado y esponjoso. 

Ingredientes (4 personas):

  • 1/2 kg de choco (también valen calamares grandes, pero, hacedme caso, el grosor de la carne del choco las hace más jugosas y sabrosas. Con el calamar quedan más correosas)
  • 2 ajos
  • 1 manojo de perejil
  • 150 gr de pan duro mojado en leche (de arroz, claro) o 2 cucharadas de pan rallado sin gluten.
  • 1 huevo grande
  • harina de arroz para rebozar albóndigas
  • 300 gr de champiñones
SALSA:
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 1 zanahoria grande o 2 pequeñitas
  • 1/2 l. de caldo de pescado o de verduras
  • 1 vasito de vino blanco, laurel y un pellizco de azafrán en polvo (no colorante alimentario, por favor).

Elaboración:

  1. Limpiar y trocear pequeño el choco. Ponerlo en el vaso de la picadora.
  2. Añadir al vaso el manojo de perejil (sin rabitos, lavado y bien escurrido), los ajos picados, huevo, pan escurrido (o pan rallado) y sal. Triturar todo junto. Hacedlo en 2 veces para no atascar cuchillas.
  3. Formar albóndigas (tamaño al gusto), pasarlas por harina y freir en un dedo de aceite caliente para sellarlas. No hace falta freírlas demasiado porque se cuecen en la salsa, sólo dorarlas un poco, sacarlas y escurrir sobre papel absorbente.
  4. Limpiar los champiñones de la tierra y cortarles el tallo.
  5. Echar con cuidado las albóndigas en la cazuela de la salsa y cocer 10 mts a fuego medio.
  6. Mientras, hacer los champis a la plancha con un poco de aceite y sal por ambos lados (cuidado que no se quemen).
  7. Servir bien calientes con los champis

SALSA:
  1. Picar  menudos cebolla y puerro. Rehogar en aceite.
  2. Pelar y trocear en rodajas la zanahoria y añadir a cazuela. Continuar con el sofrito a fuego medio-bajo unos 6 mts.
  3. Añadir el caldo, el vino blanco, el azafrán y el laurel y dejar cocer hasta que la zanahoria esté tierna.
  4. 2 opciones: dejarla así o triturar la salsa. Esta vez, opté por triturarla.
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