jueves, 30 de abril de 2015

Galette de ciruelas rojas

Desde luego, la Primavera es una gozada, frutalmente hablando. Variedad y todas ricas. Quién no se inspire con un puesto de frutas en esta época es que no tiene sangre.
Me hice ayer en el mercado con unas ciruelas rojas que estaban pidiéndome a gritos que las vistiera de Cenicienta. Me cogió el momento tonto de Hada Madrina, varita mágica inclusive, por aquello de un cumpleaños a la vista.

La verdad es que estaban en el punto ideal para horno, firmes pero maduras, con la acidez justa. Y además, le tenía ganas hace tiempo a una receta de galette del libro de Martha Stewart (le voy a cobrar comisión, por todas las veces que la cito).

Las Galettes o Crostatas en italiano (que también pueden ir cubiertas) son el hallazgo más genial que existe para aquellos que no sólo tenemos problemas con el gluten o los lácteos, sino que también nos empachan sobremanera las tartas de frutas rellenas de crema. Muy ricas, sí, pero bombas calóricas y empalagantes (al menos para mi).

En puridad, la galette es la crêpe típica bretona, hecha con trigo sarraceno y generalmente servida sin enrollar (¡deliciosas!). De ahí ha pasado al mundo de la repostería para hacer referencia a tartas de apariencia rústica, irregular, ya que no se meten en moldes, sin cremas y abarrotadas de frutas (o sea, mi estilo totalmente). Esto hace que sean tan fáciles y rápidas en su ejecución que hasta una persona que no se haya atrevido nunca con una tarta o que carezca de los moldes adecuados, puede salir airosa de la aventura.

De lo que se trata en una galette es de que la masa quede fina y crujiente (¿sin gluten? ja ja. Espeera y verás) y de que la fruta sea de primera, porque es la verdadera protagonista, sólo aderezada con un poco de azúcar. Vamos, para entendernos, es una galleta con frutas asadas.
Yo le he puesto ciruelas, pero si no te gustan, con albaricoques que están empezando, melocotones, manzanas, peras, fresas... ¡Con lo que quieras! Incluso con un rebujito de varias.


Y para que se me anime el personal, he pasado las medidas de la pasta brisa de cups a gramos (lo que digo, estoy Hada Madrina pa comerme ;). Puedes comprarla hecha, pero verás que no se tarda nada en hacerla y es muy fácil.

Ha quedado de lujo. Ni yo misma me lo creo, pero la galleta ha salido súper crujiente y nada mantecosa. ¡Nadie diría que es sin gluten!

Ingredientes (3-4 raciones):

Pasta brisa:
  • 125 gr de harina sin gluten. Yo he usado Farina de Schär por andar rápida, pero también queda muy bien la harina de arroz integral sola o mezclada con sémola de maíz (polenta). Es necesario que tengan un poco más de cuerpo. No valen los mix panificables).
  • 30 gr de mantequilla (yo, margarina vegetal) muy fría.
  • 1 huevo
  • 30 gr de azúcar blanquilla
  • 1 pellizco de sal.
  • 2-4 cucharadas soperas de agua helada.

Relleno:

  • 3 ciruelas rojas medianas, maduras pero aún firmes.
  • 10 almendras peladas y enteras tostadas.
  • 2 cucharadas soperas de azúcar.
  • 1 cu. sopera de harina sin gluten.
  • 1 yema de huevo mezclada con un poco de agua para pincelar.

Elaboración:

Pasta brisa:

  1. Tamizar la harina con la sal en un bol grande. Añadir la mantequilla muy fría (yo la pongo en la parte más baja de la nevera o incluso unos minutos en el congelador) cortada en daditos y mezclar con las puntas de los dedos hasta que quede una consistencia de migas (pero que no se derrita la mantequilla). 
  2. Hacer un hueco en el centro y añadir el huevo y 2 cucharadas de agua. Mezclar con un tenedor (o las manos) e ir amalgamando para que la masa quede unida cuando se apriete. Si es necesario, añadir otras 2 cucharadas de agua fría (yo necesité 4). Volcar sobre una superficie ligeramente enharinada y amasar (juntar más bien) rápidamente, haciendo una bola que envolveremos en film transparente bien apretado. La metemos en la nevera, en la parte más fría y dejamos unas 2-3 horas. (Yo la hice el día anterior, queda mejor. Aguanta muy bien 2 o 3 días en la nevera y congelada 1 mes, por si quieres hacer más cantidad y congelar).

Relleno:

  1. Tostar (si vienen crudas) las almendras en una sartén caliente sin grasa (o en el horno). Triturar junto con el azúcar y la cucharada de harina, pero sin hacer polvo, deben quedar trocitos de almendra, que se note.
  2. Lavar las ciruelas y partir por la mitad, sin pelar. Quitarles el hueso y cortarlas en rodajas no muy finas (unos 3-4 mm).
  3. Estirar la masa (aquí viene lo bueno para las masas sin gluten, que nos hace subirnos por las paredes, porque se rompen todas): Coger un buen trozo de papel de horno, enharinar ligeramente y también el rodillo. Poner la bola de masa y estirar suavemente intentando que quede un diámetro circular de unos 25-28 cm, pero sin comernos el coco con la circunferencia porque precisamente se trata de que quede irregular, en plan artesano.
  4. Espolvorear sobre la masa la mezcla de azúcar y almendras (esto no es capricho, se pone para dar sabor y para evitar que la fruta empape la galleta y la reblandezca) y disponer sobre ella las rodajas de ciruela formando un abanico. 
  5. Con cuidado de que no se rompa (si se rompe no pasa nada, se recompone con parche de masa) doblar los bordes de la masa sobre la fruta, pero sin cubrir, tiene que quedar una buena superficie al aire. 
  6. Tal como está, con papel y todo, meter en la nevera para que se endurezca otra vez la masa, unos 30 mts.
  7. Precalentar el horno a 180º calor abajo sólo (yo también le puse ventilador). 
  8. Sacar tarta del frigo y pincelar con la yema de huevo los bordes y espolvorear con azúcar (yo lo hice como decía la receta, con leche y azúcar y se me quedó blancuzca, así que os pongo método tradicional de yema que no falla).
  9. Poner el papel de horno donde va la tarta encima de la bandeja de horno (eso nos ahorra accidentes de traslados a moldes). Hornear 45 mts con ventilador, 60 sin ventilador, más o menos. Tiene que quedar dorada y las frutas haber soltado parte del juguito. Si no se dora, poner los últimos 10 mts la resistencia de arriba. 
  10. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla. Servir a temperatura ambiente.

Notas:

  1. Con estas cantidades sale una tarta de unos 20 cm de diámetro, pequeña. Si la quieres más grande, dobla las cantidades de todos los ingredientes.
  2. También se puede hacer la masa en el robot con las varillas de amasar, pero accionar pocos minutos, que debe quedar un poco suelta, nada mazacote.Finalizar con las manos, eso sí.
  3. Si se te pega al rodillo cuando estires la masa, pon un film transparente entre masa y rodillo.
  4. Si no te fías de que la masa se mantenga o te ha salido muy quebradiza, ponla en un molde de tartas con papel y todo, recortándolo, así evitarás que se destroce entre rodillo y molde.
  5. Un plus: si te apetece un toque adulto, pon una cucharada de Oporto o Jerez sobre las ciruelas justo antes de meterlas en el horno. 


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