lunes, 23 de marzo de 2015

Cake de arándanos al limón

¡Qué ganas tenía de hacer un bizcocho con arándanos!
Cuando los veía en las recetas americanas (es casi la frutilla nacional) se me caía la baba. Yo los había comido en tartaletas, mezclado con otros frutos rojos, en el saludable zumo, pero solos no.

Y es que el precio que tienen las bandejitas de estas delicatessen en España, o al menos en Sevilla, es de lujo. Eso me echaba para atrás. Además, al ser fruta de verano, época en la que enciende el horno Rita, se me pasaba la estación.

Pero hete aquí que encontré el otro día en mi hiper habitual una promoción de los susodichos a muy buen precio. Desgraciadamente no eran de Lepe (el mayor productor y exportador de frutos rojos de Europa, ahí es nada, y está en Huelva) sino de Chile, que anda ahora por el verano. Bueno, no van a tener el mismo sabor, peeero, el antojo pudo más. Eso sí, me traje sólo una bandejita aunque la receta pedía dos (y no sé por qué, ya que fue suficiente. Las americanas e inglesas, que abarrotan los bizcochos de azúcar y frutillas y los huevos están casi de adorno).

Tenía una receta estupenda, pero era para molde de bundt (esos fantásticos norteamericanos que están de moda ahora). No solo carezco de semejante joya sino que además las cantidades eran para una tropa y aquí somos dos monos. Íbamos a estar comiendo bizcocho hasta Julio.
Busco en Martha Stewart, que rara vez me falla y helo ahí, un cake delicioso en molde normal alargado.

Salió riquíisimo, súper jugoso y la acidez del glaseado de limón le venía que  ni pintada a los arándanos.



 ¡Tenéis que probarlo, veréis cómo os engancháis a las bolitas azules! Yo no lo he cubierto de glaseado, demasiado empalagoso. Mucho mejor unas pinceladas con sus correspondientes chorreoncillos.



(Y ahora me decís que lo va a probar un guardia porque los ingredientes están otra vez en cups americanas. Lo siento, pero no me paré a pesar las cantidades para ponerlas en gramos. Hubiese echado un día para hacer algo tan fácil. Bueno, os doy la idea y os pongo suculenta foto, para que que os animéis, que las cups las venden ya hasta en los chinos).

Ingredientes:

  • 1 1/2 cups de harina sin gluten Schär
  • 1 1/4 cups de azúcar blanquilla (yo le puse sólo 1 y ya me parecía dulce).
  • 3/4 cup de margarina vegetal y 1/4 cup de nata (yo, nata de arroz).
  • 1 cup de arándanos frescos (yo una bandeja de 125gr)
  • 4 huevos
  • 1/2 cucharadita de café de sal
  • 1 cucharada sopera de extracto de vainilla.
  • la ralladura de 1 limón.
  • 2 cucharaditas de café de levadura sin gluten (la receta original no lleva, porque basa la esponjosidad en el batido de huevos, pero como las harinas sin gluten se apelmazan más que el cemento, yo siempre le pongo).
Para el glaseado de limón:
  • 75 gr de azúcar glas (si queréis que lo cubra por completo, 100 gr)
  • 2 cucharadas soperas de zumo de limón.

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 160º calor arriba y abajo. Engrasar un molde de cake de 900 gr.
  2. Tamizar en un cuenco la harina, la sal y la levadura.
  3. Batir con la batidora de varillas la margarina y la nata con el azúcar a velocidad alta, hasta que coja color claro y esté espumosa (unos 8 mts).
  4. Reducir a velocidad media, añadir el extracto de vainilla y los huevos de uno en uno, esperando que esté bien incorporado uno antes de agregar el otro. Batir hasta que estén bien espumosos (es necesario que cojan aire para que el cake salga más esponjoso).
  5. Bajar la velocidad al mínimo y añadir la harina y mezclar (o con cuchara de madera, como a mi me gusta) hasta que esté bien incorporada (si queda algún grumo no pasa nada. No batir en exceso).
  6. Lavar los arándanos bajo el chorro de agua fría, secarlos y rebozarlos en 1 cucharada de harina (esto es para que no se vayan al fondo mucho, que se van a ir de todas formas porque pesan) y en la ralladura de limón. Agregarlos a la masa y remover con cuidado. 
  7. Verter en el molde preparado y cocer en el horno, a 160º unos 35 mts. Pinchar con la brocheta para verificar que está hecho, si no, dejarlo 5 mts más. 
  8. Sacar del horno, dejar reposar en el molde unos 20 mts antes de sacarlos (si lo sacas inmediatamente se vendrá abajo). Luego desmoldarlo sobre una rejilla para que se termine de enfriar.
  9. Mientras, preparar el glaseado: mezclar el azúcar con el limón hasta hacer una pasta fluida. Glasear sobre el bizcocho cuando esté totalmente frío (si no se derretirá el azúcar). 
  10. Si te sobra, guárdalo en la nevera envuelto en film o en tupper y lo sacas 1/2 h antes de tomarlo. Sigue estando buenísimo el día siguiente gracias a la nata.



martes, 10 de marzo de 2015

Pollo a la canilla

Para chuparse los dedos,literalmente.
¿Quién no recuerda el alborozo en esos días de la infancia cuando, tras la consabida pregunta (porque los niños preguntan tooodos los días y con vivo interés qué hay de comer. Ellos siempre esperan un regalo, una sorpresa, estoy convencida) te decían "Pollo al ajillo"?

Era una fiesta. Era el día en que se podía comer con las manos, no había que batallar con los cubiertos, y encima nada de broncas por pringarse hasta las cejas o tener la barbilla chorreando aceite.
 ¡Y era obligatorio chuparse los dedos! (esa ley sólo regía en honorable caso de almejas o gambas)
Pues con la receta de hoy, siéntanse como niños, pónganse el babero que les bordó la abuela y no se pongan la crema hidratante por la mañana porque van a acabar con el cutis más brillante que las botas de un capitán de caballería.
Porque esto es un pollo al ajillo para "mayores de 14 acompañados", es decir, con un buen "lingotazo" de manzanilla.



La receta la he tomado de una página fantástica que visito a menudo y de la que he sacado muchas recetas tradicionales no sólo de Cádiz sino de Andalucía: Grupo gastronómico gaditano.
Ellos la hacen con vino amontillado, pero como lo que suelo tener en casa para guisos es manzanilla de Sanlúcar porque me gusta más, es la que ha caído. Supongo que con otro vino blanco también quedará bien, mientras sea seco y no afrutado.
Y aunque he dicho lo de "mayores", estaba de guasa. Los niños pueden tomarlo perfectamente porque el alcohol del vino se evapora totalmente, dejando, eso sí, una salsa...¡¡De muerte!!
Se prescribe de igual manera fuentaza de papas fritas como imperativo categórico de acompañamiento.

Ingredientes (4 p):

  • 4 contramuslos de pollo con piel bien troceados (yo lo he hecho con jamoncitos, 1 kg)
  • Manzanilla (u otro vino blanco seco) en cantidad suficiente para que cubra el pollo durante la maceración.
  • 1 cabeza de ajos
  • varias hojas de laurel
  • Aceite de oliva, sal y guindilla troceada.

Elaboración:

  1. Pedirle al pollero que corte los contras en trozos pequeños (así se harán antes y quedarán más frititos).
  2. Pelar los ajos y dejarlos enteros, dándoles un golpe con el canto del cuchillo para que se abran. 
  3. Poner en una fuente o un tuper una capa de dientes de ajo, unas hojas de laurel y un trocito de la guindilla. Cubrir con los trozos de pollo. Otra capa de ajos, laurel y guindilla y luego pollo, hasta que se termine.
  4. Cubrir con la manzanilla, tapar y dejar macerando en el frigo unas 4 o 5 horas.
  5. Calentar aceite (generoso, que cubra bien el fondo) en una sartén y freír los ajos hasta que estén bien dorados. Sacarlos. A continuación, freír el pollo. El aceite tiene que estar bien caliente y el pollo debe quedar muy frito). Apartarlo también.
  6. En ese mismo aceite, verter el caldo de la maceración y dejar reducir a fuego medio-alto durante unos 5-7 mts.
  7. Servir el pollo con los ajos en una fuente bien calentito, y regado con la reducción del vino. 
  8. Relájense y disfruten como niños por un día :)

viernes, 6 de marzo de 2015

Spaghetti sin gluten en salsa de piquillos

Hoy plato de restos, de esos que salen más ricos que la receta madre.
Que una es fanática del "Aquí no se tira nada" ya os habéis dado cuenta. Pero que llego al extremo de las salsas que sobran de cualquier guiso, quizás no me creíais tan exagerada. Pues sí.
Si un pollo guisado me ha salido más caldoso de la cuenta, pasta con la salsa y los posibles tropezones. Que ha sobrado de la caldereta de pescado caldo que no empaparon los barquitos de pan y 1 almeja que se despistó de su grupo de turistas: arroz de verduras a banda.

Hice un bacalao con salsa de piquillos que salió buenísimo (pero la criaturita poco fotogénica para el blog) del que sobró una buena cantidad de salsa.
 ¿Se tira? ¡Sacrilegio! ¡Si ahí estaba la gracia de la receta! ¿Arroz? Muy visto. ¿Para unos lomos de merluza congelados? ¿Otra vez pescado? Mmmm.... Pasta. A ver qué pasa.



Y salió esta maravilla con el sabor y el aroma del bacalati (los espaguetis de la foto son de trigo porque hacemos de los dos modelos en casa).

Os pongo receta de la salsa, que la podéis usar con cualquier pescado o para carnes porque combina muy bien con ambos especímenes.
Si tenéis el antojo de hacerla sola para acompañar pasta o arroz, ya veréis qué sorpresa, porque el flameado del alcohol le deja un regusto buenísimo.

Ingredientes (4p):

  • 400 gr de espaguetis (yo de maiz, sin gluten)
  • 1 cebolla grande o 2 medianas
  • 1 vasito de coñac (u otro licor de alta graduación. No vale el líquido de frenos)
  • 250 ml de nata para cocinar (yo nata de arroz)
  • 1 lata o 1 bote pequeño de pimientos del piquillo.
  • aceite, sal y pimienta.

Elaboración:

  1. Picar la cebolla menuda y pocharla en una sartén con un poco de aceite. Cuando ya esté blandita, subir el fuego, añadir el vaso de coñac y flamear (cuidado con las campanas extractoras. Hay que apagarlas antes de darle al mechero). Dejar que se consuma el alcohol y apagar el fuego. Retirar.
  2. Añadir a la sartén la nata y los pimientos del piquillo bien escurridos y troceados. Mezclar bien con la cebolla y verter todo en el vaso de la batidora. Salpimentar y batir (si te gustan las salsas muy finas, pásala por el chino. Yo no lo he hecho porque me gustan con un poco de cuerpo).
  3. Cocer los espaguetis en abundante agua hirviendo con sal el tiempo indicado en el paquete. Escurrir.
  4. Poner la salsa de nuevo en la sartén y darle un golpe de calor. 
  5. Servir los espaguetis napados con la salsa caliente.
Nota para curiosones: si queréis hacerla con el bacalao no tenéis más que elaborar la salsa tal cual. Marcar los lomos de bacalao (desalados, o frescos o congelados) en una sartén con un poco de aceite, un par de minutos por cada lado y añadirlos a la salsa que estará al calor, donde terminarán de hacerse, unos 6 mts dependiendo del grosor de los lomos. ¡De rechupete!
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