martes, 24 de junio de 2014

Pipirrana con pulpo

Deseando estaba de poner esta receta porque, aunque la como casi  todo el año, es el pistoletazo de salida del verano junto con el gazpacho. ¡Se abre la veda de tomates en su punto por fin!
Pipirrana es como llaman en Cádiz al picadillo, más picadito aún si cabe. Es plato fresco, sano y ligero donde los haya, ideal y necesario para soportar calores andaluzas y reponer sales, como el gazpacho. Además admite tantas variantes como familias, aunque la condición de base es tomate, pimiento verde y cebolleta o cebolla picados chiquitos (casi la brunoise de los cocineros VIP) y un aliño sin regatear calidad del aceite y vinagre.



Después le puedes añadir lo que quieras para enriquecerlo y así hacerlo plato único, desde la socorrida e insuperable lata de atún hasta gambas (las congeladas vienen genial), calamares, huevas cocidas o como yo, pulpo.
No me he quebrado la cabeza, he comprado el pulpo ya cocido y envasado en el súper, que está buenísimo y me ahorro trabajo, que en verano es de lo que se trata.


Ingredientes:

  • 2 tomates de ensalada, rojos pero enteros. 
  • 2 pimientos verdes (de los de freir, no de asar) o 1 si es grande.
  • 1 cebolleta o media cebolla
  • 300 gr de pulpo cocido (o la cantidad que apetezca)
  • Aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal (yo no le echo pimienta porque no me hace gracia en las ensaladas, pero si eres del sarampión negro, adelante ;)

Elaboración:

(me da hasta cosa escribir la preparación de un picadillo, pero bueno, por si hay algún Homer por ahí )
  1. Picar menudo los tomates, el pimiento y la cebolleta y poner en una ensaladera.
  2. Añadir el pulpo cortado en rodajas y aliñar con aceite, vinagre y sal. Remover para que todo se impregne bien.
  3. Enfriar en la nevera por lo menos un par de horas antes de servir, para que esté bien fresquito y las verduras hayan pillado el aliño (lo haces por la mañana, lo metes en nevera y te bajas a playa o piscina. Cuando vuelves te abres una cerveza helada y ¡a comer pipirrana!).

Pan de quinoa con semillas de amapola en panificadora

Mi último y delicioso descubrimiento para el pan que a los peruanos dibujará una amplia sonrisa de satisfación y "te lo dije" en la cara: la Quinoa o Quinua.
¿Por qué? Porque ellos llevan usando este pseudocereal sin gluten siglos y ahora los vegetarianos, celíacos y alternativos varios lo han puesto de moda por sus magníficas propiedades, de forma que su precio se ha puesto por las nubes. Se conoce que al cazurro de Pizarro le iría más el chuletón de llama o la papas fritas porque no le hizo mucho caso a estas semillas andinas, comida de pobres. ¡Ay, la hidalguía española, qué daño hizo!

(Breve pero necesario excursus: la quinoa no es un cereal, son las semillas de una plantita parecida a las espinacas, de ahí su sabor y olor a fresco, a campo, a heno verde casi. Quizás por ese toque tan especial no le hace gracia a todo el mundo. A mi me ha encantado y desde ahora me declaro fan irredenta de la quinoa, aunque me cueste el sueldo.
Aporta nutrientes beneficiosos por un tubo: es rica en proteínas (¡justo lo que falta en las harinas sin gluten!), hierro, magnesio y oh, maravilla, vitaminas del grupo B (con lo escasitos que andamos los intolerantes de estas niñas). Y el remate, es facilísma de usar, tanto en harina para panes y dulces, como en grano para tabulés.  
Entre las diversas harinas sin gluten está considerada como "integral" por lo que conviene mezclarla, en una proporción que no exceda el 30%  de la mezcla, con otras harinas más flojas como la de arroz y con el almidón. Fin del excursus. ¿A que no ha sido un rollo?;)

Aunque ya la he probado con mezclas más "atrevidas", el pan que os traigo hoy es más "tradicional" para iniciarse en la quinoa, presente en un 25%. El resto, harina Proceli, que es la que uso habitualmente (de ahí esas lomitas en la parte de arriba del pan, porque le cuesta mezclarse en la máquina, pero que a mi me encantan).



He adaptado la receta de "200 Recetas de pan" de Joanna Farrow, un libro específico para panificadora que recomiendo porque es muy sencillo (y barato), da muchas ideas y ninguna me ha fallado hasta ahora.
Le he añadido más agua (la panificadora siempre pide más agua que el amasado a mano) y en lugar de los indigestos huevos he puesto media manzana rallada. Primero, porque ni me gusta ni puedo tomar el plátano que es el sustituto habitual de los huevos para "aglutinar" y dar humedad a las harinas sin gluten; y segundo, porque no se puede estar todos los días tomando huevo en las tostadas, no es sano. ¡Y es todo un acierto! El sabor de la manzana no se nota y en cambio la miga tiene una humedad y un frescor que más quisieran los panes con gluten, perfecta para rebanadas de sandwich (doy fe). Y en tostadas ¡Gloria!

Fijáos qué pedazo rebanada y qué miga, con sus agujeritos y todo.

Ingredientes para un pan de 750 gr:

  • 400 gr de harina Proceli
  • 100 gr de harina ecológica de quinoa (si no la encuentras, puedes moler los granos en la picadora).
  • 375 ml de agua templada (yo puse 400 ml porque la Proceli se bebe el agua de los tiestos y porque mi panificadora tiene una minipala para amasar y necesita más humedad para formar la masa)
  • 25 gr de aceite
  • 2 huevos (yo los sustituí por media manzana golden grandecita rallada)
  • 1 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 sobre de levadura de panadería sin gluten Maizena
  • una nuez de margarina vegetal derretida (no soy de añadir más grasas de las necesarias al pan, pero para el detallito del crujiente de amapolas es necesario).
  • semillas de amapola para espolvorear (o sésamo, o pipas).

Elaboración:

  1. Poner los ingredientes en la cubeta en el orden que indique el manual de la panificadora de cada casa. La mía, primero los líquidos. La manzana la puse tras ellos y antes de la harina.
  2. El programa: yo tengo la Uno de Moulinex y suelo hacer los panes en el programa 9, específico para panes sin gluten, pero que me da una de cal y otra de arena a su antojo. Esta vez he optado por seguir el consejo de la autora y ponerlo en el programa para pan blanco rápido, el 2. Y cuál no ha sido mi sorpresa que ha levado como Dios manda por una vez para esas cantidades de harina, que se me quedaba achaparradillo habitualmente. Creo que el truco está en que el programa sin gluten de la Uno tiene por defecto un pan de 1 kg y yo nunca llego a esas cantidades porque no me interesa. En cambio, el 2 admite 750 gr de peso. 
  3. Antes de que empiece el horneado, levantar la tapa con cuidado y rápidamente untar la superficie del pan con la margarina derretida y espolvorear con las semillas de amapola.



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