lunes, 26 de agosto de 2013

Ensalada de arroz basmati con aguacate y sandía (sin gluten ni lácteos)

No sólo de lechugas viven las ensaladas. Son el lienzo más imaginativo de la cocina y le podemos poner como base desde arroz a pastas, pasando por legumbres, haciéndolas más completas. Y de paso,  dejar sin argumentos a los reacios al verde.


Esta es muy ligera y refrescante, aprovechando a la reina del verano, la sandía, a la que hemos añadido el verde aguacate para contrastar. El toque salado, los taquitos de jamón, aunque en mi caso, de pechuga de pavo porque era lo que tenía a mano.
Súper fácil, resultona y una original combinación de sabores que repetiréis seguro. Ah! y se puede dejar hecha con antelación sin problemas.

 

Ingredientes (4 p)

200 gr de mezcla de arroz basmati-salvaje (vale cualquier tipo de arroz, pero éste es más aromático e ideal para ensaladas)
1/2 sandía
2 aguacates pequeños
200 gr de taquitos de jamón o cualquier fiambre que tengáis en casa.
un puñado de pasas o algún fruto seco que os guste.
un ramito de albahaca fresca, aceite, vinagre, sal y pimienta.

Elaboración

  1. Cocer el arroz con un puñado de sal el tiempo recomendado por fabricante, escurrir y refrescar.
  2. Con un sacabolas para patatas, hacer bolitas con la sandía y los aguacates (no es imprescindible, pero queda muy bien presentado)
  3. Añadir los taquitos de jamón y aliñar al gusto.
  4. Enfriar un buen rato antes de tomar.


viernes, 23 de agosto de 2013

Coquinas antillanas

Aunque las disfrutamos en Julio todas las veces que pudimos y más, por mor de las vacaciones del Loro y por ende del blog, no subí esta maravilla de la madre naturaleza, como otras tantas de la estupenda Costa de Huelva. Las he probado de otros sitios, y aunque sea el mismo Atlántico, las mejores con diferencia, las de Huelva. Será la bajamar de ensueño de sus playas, que alegra a las coquinas.


Aquí, un primer plano de Miss La Antilla


Los ingredientes y elaboración son de una sencillez insultante, pero si no queremos cargarnos un producto tan delicado, hay que observar algunas recomendaciones:
  • Arena: para que suelten la arena, nada mejor (y casi insustituible) que dejarlas en remojo en agua de mar. Ya sé, no siempre se tiene el mar al lado. En ese caso, echarle sal al agua, pero sin pasarse, a riesgo de encontrarnos mojama de coquina. Y dejarlas a temperatura ambiente. El frío de la nevera las mata si están en agua.
Aquí, tan a gusto, respirando su agua de mar, sin saber lo que les espera.


  • Hay veces que las venden ya depuradas en su mallita. En ese caso, no sacarlas de la malla, para que permanezcan bien apretadas las valvas unas con otras (como los mejillones) y sí conservarlas en el frigo.
  • Dadle un enjuagado rápido bajo el grifo (no mucho, que pierden sabor) antes de cocinarlas, para quitar la arena. Aunque si las echo en agua de mar, sólo las escurro, para que conserven ese aroma (y no me queda ni rastro de arena, de verdad).
  • Cocinado: Como en el resto de riquezas que nos vienen del mar, pescado, marisco, etc, MINIMALISMO sin concesiones. Menos es más, tanto en salsas, acompañamientos y tiempos de cocción. Todo lo q pongáis de más, será superfluo y enmascarará el genuino sabor a mar.
  • BAJO NINGÚN CONCEPTO comprarlas y dejarlas para el día siguiente. Todos los mariscos se deterioran con facilidad, y en estos bichillos el tiempo hace estragos.
  • Laurel o Perejil: en Huelva tienen la costumbre de aromatizarlas con hojas de laurel y dientes de ajo enteros sin pelar. Están muy ricas, pero a mi me gustan más con perejil y ajo picaditos. Las dos opciones son buenas. A vuestra elección.

Ingredientes

1/2 kg de coquinas (depende del número de comensales y del presupuesto. Con esto sale una ración)
Perejil fresco picado (no vale el seco)
1 diente de ajo picadito (opcional si no gusta el ajo, pero la verdad, pierden sin él)
Chorrito de vino blanco (al gusto, pero no demasiado, que amarga la salsa)
Un poquitín de agua (de mar sería lo ideal), en caso que veamos que han soltado poco jugo y se nos quedan sequeronas.

Al lío:

  1. En una sartén grande y plana (cuanto más extendidas estén, antes se abrirán, porque les llegará el calor por igual) echar un chorreón de aceite, fuego medio-alto.
  2. Cuando esté caliente, pero no quemado, cuidado, echar las coquinas escurridas, el vino, el ajo picado y el perejil. Tapar la sartén para que conserve más el vapor y se hagan antes, aunque si son frescas, frescas, no hace falta, se abren con facilidad pasmosa.
  3. Esperar a que se vayan abriendo, entre 3-5 mts. Más no, que las seca, se encoje el bicho y se desgracian. No esperar a que se abran todas las que quedan cerradas. Va en perjuicio de las abiertas. Siempre se pueden chuperretear y abrir con los dedos, opción también gustosa y nada desdeñable.
  4. Servirlas inmediatamente con pan, condición "sine qua non" para mojar barquitos.

Herejías que no hay que cometer

  1. Echarle sal o pimienta al cocinarlas. Ya son gustosas de por sí.
  2. BAJO NINGÚN CONCEPTO engordar la salsa con maicena, harina u otra barbaridad. Ya la engordarán (y nosotros) los barquitos.
  3. NADA, PERO NADA DE LIMÓN, herejía de bares y chiringuitos. El limón cuece el bicho y anula el sabor.
  4. Ni se os ocurra hacerlas con salsa de tomate. Eso para almejas a la marinera. Para las coquinas, bicho delicado donde los haya, nefasto.
  5. Y por supuesto, nada de experimentos con salsa de soja y demás barbarismos, so pena de anatema y excomunión inmediata.

lunes, 19 de agosto de 2013

"Pannacotta" de naranja y zanahoria (sin gluten ni lácteos)

Vuelta de las vacaciones y con un Agosto sahariano que no invita a entrar en la cocina salvo para repostar agua y meter la cabeza en el congelador.
El menú, con pocas variaciones. Del gazpacho a la sandía y de ahí al picadillo y vuelta al melón. Apetecen muuuucho los helados, pero la intolerancia a la lactosa nos deja de sufrientes mirones.

Así que para quitarme "el pío" y no saltar como león hambriento sobre cucurucho de niño despistado a riesgo de ser condenado a galeras por padres airados, me contento con un rico híbrido entre yogur y helado, tan fácil de hacer como gustoso a todos los paladares, que sólo requiere de leche, gelatina y frío.
Yo lo hago con leche de arroz y agar agar y le añado el sabor que más me apetece, pero quien no tenga problemas de intolerancias puede hacerlo igual con leche, yogur, nata o queso de untar. Sólo tendrá que variar la proporción de gelificante: el agar agar o láminas de gelatina.

Y como estamos en alerta naranja por calor, nos conjuntamos con Sevilla.

¡Sólo tienes que meter la cuchara y dejar que se te funda en la boca!


¿A que apetece?

Ingredientes (4 copas):
  • el zumo de 2 naranjas
  • el zumo de 2 zanahorias (entre ambos, unos 300 ml de líquido) 
  • 300 ml de leche de arroz
  • 3gr de agar agar en polvo

Elaboración

  1. Hacer el zumo de naranja y licuar las zanahorias raspadas (si quieres ir más rápido, también puedes usar zumos envasados. Menos natural, más azúcar, pero para un apuro, valen). Yo no le he puesto azúcar porque la leche de arroz ya es dulzona y no soy de empalagos, pero si os decidís por una fruta ácida como fresas o limón, azucarar al gusto).
  2. Poner la leche en un cazo y echar el agar agar en polvo. Remover hasta que se diluya. Llevar a ebullición y dejar cocer un 1minuto. Dejar enfriar un poco.
  3. Incorporar los zumos y verter en vasos o copas de postre. Enfriar  antes de meter en nevera un mínimo 4 horas (mejor toda la noche).

Nota sobre el agar agar

Es un gelificante de origen natural, procedente de un alga marina llamada así, y que se presenta bien en polvo (más cómodo y aconsejable de usar) o bien en filamentos de la propia alga secada.


Tiene los mismos usos que la gelatina tradicional (mousses, gelatinas, pannacotas, helados), pero con las ventajas de que no proviene del cerdo (genial si se es vegetariano o intolerante a proteínas animales) y gelifica 10 veces más rápido y con menos cantidad.
Dependiendo de la textura que queramos darle al postre (desde muy dura a cremosa) sólo hay que seguir las instrucciones del fabricante en el envase para dar con la proporción adecuada de líquido/gr de agar agar. Y seguir al pie de la letra, porque esto fragua más que el cemento.
Si queréis saber más sobre las propiedades de esta joya, pinchar aquí
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